Colas en Cuba Foto © CiberCuba

Nuevo chiste para hablar de la escasez de alimentos: "Los hijos de Bus(c)h están viviendo en Cuba"

Este artículo es de hace 1 año

Si algo le sobra al cubano es habilidad para reírse de sus propios problemas. Probablemente sin burlarse de la precariedad económica en que vive ya toda la población de la isla hubiera muerto de un infarto.

Ahora, en medio de una profunda escasez de alimentos que promete empeorar en el futuro, se ha regado la voz de que los hijos de Bush están viviendo en la isla. “¿Aquí en Cuba?”, le pregunté ingenuamente yo al vecino que me lo comentó por primera vez y él, “muerto de risa”, me explicó el chiste: “Sí, en Cuba. Aquí están residiendo los Bus(c)hitos: un buchito (así le llaman los cubanos a un poquito de algo) de aceite, un buchito de pollo, un buchito de huevos”.     

Según afirma el joyero Mario, de 42 años, “yo recorro cada tienda cercana a mi casa todos los días y voy a los grandes mercados una o dos veces al mes. Voy de un lugar a otro para saber si hay comida y, cuando hay, tengo que hacer colas de dos o tres horas para comprarla.  A veces llamo por teléfono a algunas de las tiendas para si no hay algo de proteína ni darme el viaje. Si no lo hago así, mi familia se queda sin comer.

“Cuando no aparece otra opción me abastezco en casa de un vecino que siempre tiene cosas de comer que la gente se lleva de los hoteles o las propias empresas estatales. Allí puedo encontrar lo que no aparece ni en las tiendas, como bacon, lomo de res, chorizo, queso, etc., aunque con precios por las nubes. Lo más bonito es que yo me corto la cabeza si a los que nos mandan les falta el pollo o la carne de puerco. 

“La suerte es que soy cuentapropista y tengo horario abierto y un poquito más de ingresos, pero, ¿qué se hacen aquellos que tienen que estar en una oficina de lunes a viernes, de ocho de la mañana a cinco de la tarde, para que no le descuenten su salario? ¿Cómo hacen ellos para alimentarse? La gente cada día quiere trabajar menos porque está desesperada por salir a inventar qué comer”, asegura el trabajador privado del municipio habanero de Boyeros. 

De acuerdo con Belkys, de 51 años, “dicen que el pollo que están vendiendo de manera regulada en la red de comercio minorista en divisa es la reserva que tenía el país en el Mariel y que ahora sí que se perderá por completo. Es una falta de respeto que nos pidan hacer más sacrificios. Toda mi vida he estado subsistiendo al límite y estoy aburrida de ver a los dirigentes viviendo de nosotros, en vez de representarnos y resolvernos algún problema.

“Hace ya años se dice que hay que reducir la importación y aumentar la producción nacional y no pasa nada. Solo damos pasos tímidos como la apertura del trabajo por cuenta propia. A los que gobiernan les conviene que se mantenga el bloqueo de Estados Unidos para poder justificar todo lo que hacen mal y seguir enriqueciéndose. A ellos no les interesa interiorizar que hay que preocuparse mucho más por la pobreza que por la riqueza bien habida.

“Si seguimos con la misma centralización rígida no lograremos nada. ¿Cuántos años más tendremos que pasar hambre? Llevamos 60 años viendo lo mismo en nombre de la historia. La corrupción institucional es la que provoca el bloqueo interno, al igual que una ineficiente administración, la mentalidad caduca de los dirigentes y la inestabilidad jurídica que genera desconfianza. En vez de llamar a los problemas por su nombre y cultivar comida, nos dedicamos a decir triunfalismos”, puntualiza la contadora.

A tenor con lo que expresa un forista en la web de Cubadebate, se ha visto que no sirve de nada poner trabas y vigilar a todo el mundo para que no robe. “La solución es dejar crecer, liberalizar sectores, que se creen empresas que comercialicen sus productos y, lo más importante, que su personal se responsabilice de su gestión totalmente. Creo que se debe empezar por el sector agrícola. Es urgente si no se quiere ir a la quiebra total.

“Cuba no aguantaría otro Período Especial porque esta vez sería más desastroso. La liberalización del sector agrícola aumentaría la producción y no supondría ningún retroceso en las prestaciones sociales, sino que, al aumentar la cantidad de alimentos de producción nacional, supondría un gran ahorro en divisas para poder comprar suministros”, concluye.

En palabras del ingeniero industrial Alberto, “tenemos demasiados problemas internos y las carencias económicas impiden que seamos, al menos, medianamente prósperos. Debemos eliminar prohibiciones absurdas que aún persisten en las formas de gestión no estatal y atraer más inversión. Cuando Obama hizo que mejoraran las relaciones de Estados Unidos con Cuba abrió una ventana llena de oportunidades y no la usamos correctamente para atraer suficiente capital foráneo”.

Por otro lado, destaca, “la inversión de los propios cubanos debería ser la primera permitida y potenciada. Tenemos un incipiente sector privado que puede ayudar al desarrollo, pero insistimos en ‘perfeccionarlo’ cortándole las alas cuando lo que se necesita son sus ideas innovadoras que aporten soluciones. Es que aquí nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena y creemos que vamos a eliminar los problemas con más consignas y más controles y más inspectores, e inspecciones a los inspectores y controles a lo que controlaron a los inspectores inspeccionados, etc.”

Este artículo es de hace 1 año

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