Alicia Alonso, bailarina mítica, fundadora del Ballet Nacional de Cuba. | Foto © Cibercuba
Alicia Alonso, bailarina mítica, fundadora del Ballet Nacional de Cuba. | Foto © Cibercuba

Alicia Alonso, la eximia artista cubana que no supo retirarse a tiempo


Publicado el Jueves, 17 Octubre, 2019 - 19:13 (GMT-4)


Alicia Alonso acaba de morirse en La Habana a los 98 años, llenando de luto a la danza mundial, al Ballet Nacional de Cuba (BNC) y a los cubanos que supieron distinguir su grandeza de sus pecados, como su renuencia a retirarse a tiempo del escenario y de la dirección de la gran compañía que creó junto a su primer  marido, el gran Fernando Alonso, y que contó con los apoyos respectivos de Fulgencio Batista y Fidel Castro.

Alicia era muy trabajadora, audaz y terca como su madre, que cuando la llevó a aprender danza clásica le advirtió: "Fíjate en esa donde pone la pierna, tú más alto…" Y aquella niña no paró hasta convertirse en una leyenda viviente por excelsa bailarina y por haber creado la gran escuela cubana de ballet.

Cuba fue importante en el ámbito de la danza clásica gracias a Alicia Alonso. Cubanísima hasta los tuétanos, prefirió bailar desde su isla para todo el mundo, aunque tuviera que esperar a 1990 para poder compartir escenario con Rudolf Nureyev, en Palma de Mallorca (España), bailando Poème de l'amour et de la mer, una coreografía de Alberto Méndez.

No ad for you

Los dos mil asistentes y millones de televidentes perdonaron los defectos del escenario improvisado porque sabían que aquella sería la primera y última vez que bailarían juntos dos de las más virtuosas figuras del ballet mundial en todos los tiempos. Antes no pudieron porque Nureyev había abandonado la URSS, pero la perestroika hizo posible el dúo y muchas cosas más.

Una vez que consiguió colocar el ballet cubano y su escuela dentro de lo más prestigioso del arte mundial, Alicia Alonso no supo encontrar el momento y la forma de retirarse y su persistencia hizo envejecer a las cuatro joyas del BNC, a las figuras que venían detrás y a otros que como Jorge Esquivel y Rosario “Charín” Suárez prefirieron poner tierra por medio, aún sabiendo que la fuga de La Habana tendría costes profesionales y humanos.

En ese empeño de hacer un gran ballet, Alicia Alonso contó con el apoyo de Fernando y Alberto Alonso (marido y cuñado, respectivamente) y con el soporte financiero de Fulgencio Batista que –por gestiones de Gastón Baquero- entregó 10 mil pesos de la época cuando el ballet Alicia Alonso pasaba por apuros.

La revolución cubana y sus programas de escuelas de arte fueron el espaldarazo definitivo al proyecto de un Ballet de Cuba, que en 1959 recibió 250 mil pesos de la mano del propio Fidel Castro, quien visitó al matrimonio Alonso en su apartamento de entonces.

Aunque Fidel Castro no era proclive al baile y reconoció ante Ignacio Ramonet que la homofobia revolucionaria había sido responsabilidad suya, el gobernante sí supo prever que el ballet prestigiaría a su revolución y mantuvo un canal directo con Alicia Alonso, con quien se tuteaba y bromeaba, incluso en público, en ocasión de los festivales de ballet de La Habana o durante recepciones oficiales.

De aquellos encuentros iniciales entre los Alonso y Castro surgieron planes que luego se materializaron con la excelente Escuela de Ballet de Cuba y en figuras como Mirta Plá, Loipa Araújo, Josefina Méndez, Aurora Bosch, Marta García, Ampara Brito, Lázaro Carreño y los ya citados Esquivel y Charín, entre otros.

Menos conocida es la labor de coreógrafa de Alicia Alonso, que en los comienzos del ballet montó varías de sus obras y de José Parés y Alberto Alonso, y luego se abrió al mundo y asimiló lo mejor de las escuelas norteamericanas, rusas y francesas que, a su vez, reconocieron los valores de la danza clásica cubana, prestigiada por maestras excelsas como Ramona de Saá y coreógrafos como Iván Tenorio y Alberto Méndez.

Giselle es quizás el ballet más reconocible en la trayectoria de Alicia Alonso, que rindió a sus pies a los exigentes públicos de París, Nueva York y Moscú, pese a que la ceguera la atacó desde los 19 años y tenía que memorizar cada escenario y la cantidad de pasos de cada escena de cada acto y coreografía.

Y es que algo de Giselle -personaje que interpretó desde 1943- tenía Alicia, a quien no faltarán deudos y adoradores en su tumba, incluidos príncipes y gente anónima, como el hijo de la legendaria “cátcher”, aquella cubana fallecida hace algunos años que sabía el tiempo justo que necesitaba la figura tras las cortinas para retocar el maquillaje y, en el momento justo, la volteaba y empujaba levemente con un susurro enérgico: ¡Ya!, para que volviera a escena en el instante preciso.

No faltará en esta hora la polémica y el cuestionamiento por sus posturas políticas y su férrea estrategia de conducción unipersonal. De sus decisiones más controversiales quedará su firma -junto a otros 26 artistas e intelectuales oficialistas- del llamado "Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos", en abril de 2003, lo que constituyó un espaldarazo al régimen de Fidel Castro tras el fusilamiento de tres jóvenes negros que intentaron secuestrar la lancha de Regla para escapar a Estados Unidos.

Pero la estatura artística de Alicia Alonso, su contribución a universalizar lo cubano en la danza mundial, consolidar y popularizar la presencia del ballet en la cultura nacional y poner el virtuosismo de Cuba en un sitial de privilegio quedarán como las verdaderas conquistas de su casi centenario trayecto por este mundo, al margen de sus extravíos políticos.

Las crónicas dirán que ha muerto Alicia Alonso, aquella niña terca predestinada a figura mundial, que se empinó desde Cuba con la ventaja de llamarse Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez del Hoyo, con la pasión de bailar y mandar dentro y fuera del escenario.

Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Contribuye con CiberCuba

Como tú, miles de cubanos leen y apoyan el periodismo independiente de CiberCuba. Nuestra independencia editorial comienza por nuestra independencia económica: ninguna organización de ningún país financia CiberCuba. Nosotros hacemos nuestra propia agenda, publicamos nuestras opiniones y damos voz a todos los cubanos, sin influencias externas.

Nuestro diario se ha financiado hasta hoy solamente mediante publicidad y fondos propios, pero eso limita lo que podemos hacer. Por esto pedimos tu ayuda. Tu aporte económico nos permitirá hacer más acciones de periodismo investigativo y aumentar el número de colaboradores que reportan desde la isla, mientras conservamos nuestra independencia editorial. Cualquier contribución, grande o pequeña, será muy valiosa para nuestro futuro. Desde solo 5$ y con solo un minuto de tu tiempo puedes colaborar con CiberCuba. Gracias.

Contribuye ahora

Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

Comentarios


¿Tienes algo que reportar? Envíalo a CiberCuba:

editores@cibercuba.com 
 +34-962-353-194


Recibe todo el contenido de CiberCuba sin censura por Telegram:

CiberCuba en Telegram


Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

Siguiente artículo:

Esta Web utiliza cookies propias y de terceros, para mejorar la experiencia de usuario, recopilar estadísticas para optimizar la funcionalidad y mostrar publicidad adaptada a sus intereses.

Más información sobre nuestra política de privacidad.