Cubana en un teléfono público en La Habana. (imagen de referencia) Foto © CiberCuba

ETECSA reconoce defectos en miles de Tarjetas Propia con recargas de 10 pesos

Este artículo es de hace 1 año

Desde hace varias semanas algunos clientes de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, ETECSA, se quejan de la mala calidad de las Tarjetas Propia, uno de los servicios más populares que presta el monopolio telefónico cubano, al cual nunca le han sido ajenas las críticas por parte de los usuarios.

Esta vez las insatisfacciones están relacionadas con algo tan simple como el raspado de la lámina que cubre el código numérico de la tarjeta. Al estar tan adherida la capa es muy probable que cuando se trate de descubrir el número oculto se dañen algunos de los dígitos, de lo cual deriva una situación demasiado incómoda.

Si bien no se trata de algo nuevo, pues con anterioridad las dificultades se han presentado indistintamente con los bonos de recarga del propio servicio Propia, o con las tarjetas y bonos Nauta, para la navegación por la Internet, esta vez las autoridades de ETECSA indican que se trata con un lote específico.

“Se han presentado problemas con los cupones de recarga de 10 pesos en moneda nacional, pues tienen más duro el scratch y eso hace que a la hora de intentar rasparlo se dañe”, explicó al periódico provincial Escambray, Yamilé Yera Díaz, directiva del Departamento Comercial y Mercadotecnia de Etecsa en Sancti Spíritus.

Según explica el semanario espirituano las dificultades no se han originado debido a que las tarjetas sean viejas, estén humedecidas o el cartón sea de mala calidad, algunos de los motivos que con anterioridad han generado inconformidades. “No son problemas de calidad — apunta Yera Díaz—, sino que el pegamento está muy fuerte y hay que rasparlo con cuidado”.

En consecuencia, no se trata de un número ínfimo de tarjetas afectadas sino de miles de ejemplares en todo el país. Según los directivos, el lote defectuoso es aquel que luce en la portada el emblema de las festividades por el aniversario 500 de la fundación de San Cristóbal de La Habana.

En la provincia espirituana se recibieron 120 mil, de las cuales se ha vendido hasta el momento más de la tercera parte, unas 46 mil. De ellas, hasta el mes de octubre, se habían devuelto más de 1 900 tarjetas dañadas, según apuntó Yera.

“Mas, puede haber otros miles de cupones averiados en casa y sin reportarse o echados a la basura o acabados de comprar sin rasparse y a expensas de estropearse. Cuestionable es que alguien tenga que comprar algo que probablemente tendrá que desechar”, sentenció Escambray.

A ello se suman las incomodidades que deben sufrir aquellos que, ya siendo afectados, solicitan el cambio de los cupones, lo cual no pocas veces deviene en un verdadero vía crucis: es probable que se deban hacer largas colas a las puertas de las oficinas comerciales de Etecsa, y luego esperar tres días para recibir un nuevo cupón, indica el semanario espirituano.

“Los que acudían a las oficinas comerciales con estos problemas debían esperar a que se les llamara en 72 horas, pero a partir del 18 de octubre si va con la serie de la tarjeta propia se le agiliza el trámite”, reconoció Laritza Castro Escobar, especialista comercial del Departamento de Telefonía Móvil.

Desde el 26 de agosto pasado, cuando se comenzó a comercializar el nuevo lote de tarjetas se vienen acumulando insatisfacciones, quejas y devoluciones. Sin embargo, ETECSA no ha dispuesto retirar el producto de la venta, aun cuando esta empresa es una de las que más dice trabajar en el mejoramiento de la atención y la protección al consumidor.

“Las tarjetas no se quitaron de la venta porque había algunas que servían. La orientación es seguirlas comercializando”, explicó Yera, aludiendo decisiones tomadas por parte de sus superiores.

Más allá del irrespeto y las molestias que genera en los clientes, la decisión de continuar con la venta de cupones defectuosos pone en entredicho la gestión de Etecsa y afecta igualmente a la empresa: “Supone una pérdida de tiempo y recursos para ambos: de los clientes que echan su dinero en saco rato y se les complica algo tan sencillo como recargar una tarjeta y de Etecsa que presta trámites de más y vende cupones de menos”, reflexiona Escambray.

Como se ha dicho, las molestias con “el raspado” han sido recurrentes, y los usuarios han empleado con anterioridad monedas, bisturíes, limas o lijas, con tal de descubrir el código numérico sin contratiempos.

Pero esta vez, no sirve de nada recurrir a esos métodos ingeniosos: “Para rasgar un cupón de recarga de una tarjeta propia —principalmente los de 10 pesos— se necesita, más que habilidad, suerte y, sobre todo, mucha paciencia (…) Lo más ilógico es que ex profeso tenga que comprar algo a suerte y verdad”, concluyó Escambray.

Este artículo es de hace 1 año

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