José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública de Cuba Foto © Granma

Gobierno cubano ya no dice en qué hospitales están los nuevos enfermos de coronavirus

Pese a que las principales figuras del tardocastrismo -excepto Raúl Castro Ruz, que sigue sin parecer- insisten en repetir que están siendo transparentes en el manejo del coronavirus, sus cambios de discurso y tácticas evidencian su miedo, incluso humano; y que la situación real es más grave que la descrita en los medios de comunicación anticubanos que paga el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Mientras las autoridades consideraron que las cifras eran manejables para seguir mezclando números con propaganda politiquera, tenían el detalle de informar en qué hospital estaban los nuevos ingresados. Un vistazo al parte de los últimos dos días permite apreciar que ya solo hablan de provincias, para que no podamos detectar cuáles hospitales están colapsados o al borde de sus capacidades físicas y humanas.

Diversas fuentes contactadas por CiberCuba aseguran que los hospitales militares "Luis Díaz Soto" (Naval), en La Habana, y el "Comandante Manuel 'Piti' Fajardo", en Santa Clara, están colapsados. El primer caso no ha sido corroborado oficialmente, pero el segundo fue informado este sábado por el subdirector provincial de Salud Pública, quien confirmó la estrategia adelantada por nuestro medio de usar el hospital viejo "Dr. Celestino Hernández Robau" como segundo escalón en el enfrentamiento del coronavirus.

Pero vayamos al dato concreto que revela el cambio de hospital por territorio en la estrategia gubernamental cubana. En el parte correspondiente al 8 de abril puede leerse: 

Detalles de los 58 nuevos casos confirmados:

Ciudadana panameña de 30 años de edad, residente en el municipio San Antonio de los Baños, provincia Artemisa. Contacto de caso confirmado anteriormente. Se encuentra ingresada en el IPK. Se mantiene en vigilancia 13 contactos.

Ciudadano cubano de 65 años de edad, residente en el municipio Bahía Honda, provincia Artemisa. Contacto de viajero procedente de los Estados Unidos. Se encuentra ingresado en el Hospital “Luis Díaz Soto”. Se mantiene en vigilancia 12 contactos.

Ciudadana cubana de 60 años de edad, residente en el municipio Güira de Melena, provincia Artemisa. Se profundiza en la investigación epidemiológica. Se encuentra ingresada en el Hospital “Ivan Portuondo”. Se mantiene en vigilancia 11 contactos.

Pero cuando vamos al parte oficial del día siguiente, 9 de abril de 2020puede leerse lo siguiente:

Detalles de los 49 nuevos casos confirmados:

Ciudadano cubano de 15 años de edad, residente en el municipio Consolación del Sur, provincia Pinar del Río. Contacto de caso confirmado anteriormente. Se mantienen en vigilancia 13 contactos.

Ciudadana cubana de 30 años de edad, residente en el municipio San Cristóbal, provincia Artemisa. Contacto de caso confirmado anteriormente. Se mantienen en vigilancia 10 contactos.

Ciudadano cubano de 53 años de edad, residente en el municipio Playa, provincia La Habana. Presenta antecedentes de insuficiencia renal crónica. Realizó una estadía hospitalaria de más de 7 días. Se mantienen en vigilancia 12 contactos.

Como se aprecia, ya no es posible saber en qué hospitales están ingresados los nuevos casos, tendencia que se reitera en el parte oficial del 10 de abril, en el que puede leerse lo siguiente:

Detalles de los 56 nuevos casos confirmados:

Ciudadana cubana de 14 años, residente en el municipio Habana Vieja, provincia La Habana. Contacto de caso confirmado anteriormente. Se mantienen en vigilancia 16 contactos.

Ciudadana cubana de 24 años, residente en el municipio Cotorro, provincia La Habana. Se estudió como caso sospechoso, a pesar de estar asintomática, por ser trabajadora de un hospital donde se presentó casos positivos entre trabajadores. Se mantienen en vigilancia 16 contactos.

Ciudadana cubana de 22 años, residente en el municipio Marianao, provincia La Habana. Contacto de caso confirmado anteriormente. Se mantienen en vigilancia 8 contactos.

Obviamente, no hace falta haber estudiado en la Ñico López, en el Colegio de Defensa Nacional ni en la escuela de cuadros de la UJC, situada en Casablanca, y habilitada como centro de aislamiento, donde han sido confirmados 52 nuevos enfermos de coronavirus, que aún no han entrado en las cifras oficiales, para darse cuenta del truco gubernamental para intentar que no se sepa la situación real de los hospitales.

En el caso de movimientos de hospitales y de pacientes en estado crítico o grave, el MINSAP sigue informando el centro asistencial donde están acogidos y otros datos accesorios, pero el incremento de casos ha provocado que se oculte el dato de los establecimientos médicos donde han sido ingresados.

¿Cómo puede hablar de transparencia un gobierno que oscurece hasta datos lógicos dentro de una pandemia mundial de estas características?, incluso dejando fuera datos de las provincias, como indican en Cubadebate varios lectores que comentan.

El pecado original del gobierno cubano está en la irresponsabilidad inicial con que asumió la epidemia de coronavirus, intentando hacer creer que Cuba era excepcionalidad con fronteras, colegios, restaurantes y tiendas abiertos. Eran jornadas en que Díaz-Canel, Marrero y Alejandro Gil Fernández decían que el país no se cerraba porque continuaba el ¿desarrollo económico?

Los días en que la ministra de Educación advertía que donde mejor estaban los muchachos era en los colegios, que solo se cerrarían en caso de situación extrema; una burócrata del Ministerio de Turismo seguía lanzando eslóganes comerciales para atraer turistas; se deslizaba la idea de Cuba como hospital flotante para salvar al mundo, y una exaltada maestra advertía a una atribulada madre que, si su su hija no tenía nasobuco, respiraría "el aire de la revolución".

La evacuación del crucero MS Braemar y el envío de brigadas médicas a vender servicios médicos al extranjero calentó los partes diarios de la Contrainteligencia Interna (CII) y Raúl Castro ordenó el golpe de timón, que conserva el oscurantismo inicial de las cifras, ahora perfeccionado con el escamoteo del dato del hospital de reclusión, la curva que metieron científicos en una Mesa Redonda reciente y la politiquería de que Cuba salva; cuando Cuba está para que la salven a ella.

Pero en su cambio de rumba para palo, las autoridades se vieron desbordadas por un elemento inesperado: se habían pasado tanto con la letanía de la excepcionalidad cubana, que la población tardó y aún se resiste a elevar su percepción del riesgo real que corre con la normalidad aparencial que insuflaba el aparato de propaganda tardocastrista.

Una revisión a la nomenclatura médica, mostrará que ni la OMS ni la OPS han hablado de "transmisión autóctona limitada", otro invento del MINSAP que llenó de pánico a los cubanos sanos y enfermos con memoria, por esa caprichosa manía humana de volver la mente atrás y descubrir que ya conoció un Período Especial en Tiempos de Paz, con poco de especial y mucho de tiempo; una voluntad hidráulica que solo ha generado pertinaz sequía y el plátano burro con microjet, que produjo la mariquita más cara del mundo.

Antes de ayer, ayer y hoy, la maquinaria ideológica aceleró su marcha triunfal con sendos ejercicios espirituales, que harían palidecer de envidia a Paul Joseph Goebbels: un reportaje sobre la Avispas negras, una nota de Granma insistiendo en la efectividad de un partido único frente al coronavirus y una foto de Fidel Castro Ruz con la bandera cubana rememorando el desembarco de José Martí Pérez en Cajobabo.

El miedo es libre, pero dejen descansar en paz al comandante en jefe, que cuando había un problema siempre daba la cara, como hizo durante la epidemia de dengue hemorrágico (1981), cuando se recorría las terapias intensivas de los hospitales, especialmente las pediátricas, y creó un grupo nacional que reformó ese servicio en Cuba.

¿Cuántos hospitales y enfermos han visitado Díaz-Canel, Marrero Cruz y el ministro de Salud Pública?

Raúl Castro Ruz, Machado Ventura y Ramiro Valdés tienen al menos la disculpa de que están en el grupo de edad de mayor riesgo frente al COVID-19. Los cincuentones, que tanto alardean en Twitter de ser continuadores del comandante en jefe y su ideario, debían ir menos a la Mesa Redonda, y echar su suerte con los pobres de Cuba, que son made in castrismo.

La seriedad de las ministras de Trabajo, Marta Elena Feitó Cabrera, de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños Weiss y de Comercio Interior, Betsy Diaz Velázquez bastan para dotar de rigor el entretenimiento combativo y pueril de Randy Alonso Falcón.

Ellas tres están llevando el peso de la crisis, junto al doctor Francisco Durán García, pues Portal Miranda parece temer que se le vaya la guagua y, cuando va a mentir, diciendo pre-epidémica, se estira dentro de la guayabera.

¿Qué tendrá que ver toda la baba sin quimbombó con las preocupaciones reales de los cubanos: procedencia, fichas técnicas y porcentaje de fiabilidad de los test rápidos?; ¿además del oxígeno medicinal, cuáles son los doce medicamentos que garantizarán las autoridades? y ¿cuál será el impacto real del coronavirus en la economía cubana?

Teniendo tan buen equipo multidisciplinario de "estimólogos", no vendría mal un adelanto de la evolución económica del país; que ya venía dando síntomas de crisis, antes de que mucha gente de la que ahora no respeta la imprescindible reclusión domiciliaria, creyera que el coronavirus era un tema ajeno, remoto y con pasaporte "yuma", como suele ocurrir en Cuba, que el mal viene de afuera y lo bueno del Palacio de la Revolución.

Ah, y si no fuera mucho pedir, no engañen más a las personas con los nasobucos de tela y las iniciativas de cándidas federadas haciendo tapabocas de cuanto trapo cae en sus manos. Como bien sabe el gobierno, lo efectivo en estos casos, son las mascarillas específicas y no ese antifaz textil que confiere, a algunos, rostro de Juan Candela.

Ya sabemos que excepto en Corea del Sur y Taiwán, el resto de los gobiernos han actuado con irresponsabilidad como hacen los malvados imperialistas y otros gobernantes capitalistas o ese traidor a la causa que es Lenin Moreno, pero siendo el gobierno cubano tan virtuoso y transparente, al menos debían evitar poner en tantos aprietos al Dr. Francisco Durán García, epidemiólogo competente y un hombre esencialmente bueno, que comienza a mostrar un lenguaje no verbal sintomático.

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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