Personas con paquetes a su llegada al Aeropuerto de La Habana (imagen de referencia) Foto © CiberCuba

Preocupación entre 'las mulas' para cuando se restablezcan los vuelos a Cuba

La cautela y el temor hacen alianza en muchos de los miles de cubanos que viven de ir de compras para revender en la isla lo que adquieren en el exterior. Cuando algunos esperan ansiosos a que vuelvan a abrirse las fronteras, los más lúcidos consideran que pasará largo tiempo antes de que “sea seguro” volver a viajar.

Tras casi tres meses de cerradas las fronteras cubanas, las llamadas “mulas” están 'halándose los pelos' porque su principal medio de subsistencia quedó suspendido de la noche a la mañana. No pocas de ellas han tenido que utilizar el presupuesto de sus viajes para ir sobreviviendo.

A pesar de que los productos “de afuera” cubren un por ciento alto del consumo nacional, el abastecimiento de la red donde se comercializan de forma clandestina al parecer estará interrumpido más de lo previsto porque muchos de los dedicados al conocido como turismo de compras aseguran no querer visitar pronto otros países.

De acuerdo con una habanera que viaja regularmente a Cancún y que radica en el municipio habanero de La Lisa, “me demoraré por lo menos seis meses para volver a volar, incluso si Cuba me lo permite mañana mismo. Tendré que concentrarme de momento en atender mis cuartos de arrendamiento, aunque sea para el turismo nacional, y olvidarme de México, donde creo que se han estado ocultando los casos.

“Por terrible que esté la cosa aquí sería una estupidez salir para meterse en un país que está repleto de coronavirus y en el que es casi imposible mantener el aislamiento social. A diferencia de lo que mucha gente cree, nosotros no vamos a esos países de paseo, sino a partirnos el lomo caminando de un lado a otro comprando y cargando bultos pesados.

“Si fuéramos a quedarnos en hoteles lujosos, comer en restaurantes caros y comprar en boutiques sería posible el distanciamiento para evitar contagiarnos, pero los lugares de bajo costo donde nosotros nos movemos siempre están llenos de gente y lo más probable sería que nos enfermáramos allí”, explica la cuentapropista.

A tenor con Miriam, quien ha ido cinco veces a Panamá y unas diez a la capital azteca, “por muy desesperados que estemos porque ya no nos queda ni pasta de dientes ni jabón para usar en nuestras casas y tenemos que estar comprando los que sacan de las tiendas cubanas para revenderlos, salir afuera no será una opción para muchos hasta el 2021 por lo menos”.

Según la otrora trabajadora del aeropuerto internacional de La Habana, “solo los locos que viajan con dinero prestado se lanzarían a irse porque están llenos de deudas, sin pensar en el precio elevado que tienen los pasajes o los riesgos que pueden correr”.

Por otro lado, Damián, quien ha pisado suelo guyanés y panameño en varias ocasiones en los últimos cuatro años, afirma que ya se puso un stop con el dinero. “Descompleté el fondo que normalmente no toco porque es de los viajes, pero ya no puedo coger ni un peso más de allí porque estoy en números rojos.

“Si sigo gastando sin ingresar ni un centavo, cuando sea factible viajar no tendré para comprar un ticket ni para Varadero. Mi familia y yo estamos viviendo con lo mínimo hasta nuevo aviso”, destaca preocupado.

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