Eliseo Diego lee su poesía Foto © ACN

Eliseo Diego en su centenario

El gobierno cubano recordó este jueves el centenario del nacimiento del escritor Eliseo Diego, uno de los fundadores del movimiento "Orígenes", y figura ineludible de la historia de la poesía cubana.

"A Eliseo Diego, que nos legó 'el tiempo, todo el tiempo' y una obra premiada y reconocida entre las grandes de nuestra lengua, el homenaje agradecido de Cuba, que hoy celebra los 100 años del poeta", escribió en Twitter el gobernante de la isla, Miguel Díaz-Canel.

También hubo homenajes oficiales, la radio y la TV oficiales transmitieron durante todo el día entrevistas, documentales y versiones musicales de la poesía de Diego, se convocaron recitales poéticos y se colocó una placa en la casa natal de Diego, situada en Compostela y Obrapía, en La Habana Vieja

Según un comunicado del Ministerio de Cultura de la isla, el homenaje podría "extenderse todo el año, pues su obra no se reduce a un aniversario y vale la pena renovar, en su primer centenario el conocimiento y la lectura de este grande de nuestras letras".

Por supuesto, en la versión oficial hay poco espacio para el recuerdo de aquellos "años duros" en los que Diego fue arrinconado junto con otros origenistas en la Biblioteca Nacional y vigilado por la policía. Su hijo, el también escritor Eliseo Alberto Diego (Lichi) recordó en un famoso libro que policía cubana le pidió un informe de lo que se hablaba en su casa, transitada por artistas. Algunos de aquellos amigos que se juntaban en la casa de Eliseo Diego y de su esposa, Bella Esther García-Marruz, fueron presas durante un tiempo del mismo espejismo que tantos otros intelectuales cubanos: la idea de que la Revolución cubana inauguraría una era de libertad. A ese espejismo Diego incluso dedicó un poema, “Pequeña historia de Cuba”, publicado en el mismo número de la revista Casa de las Américas, donde aparece una declaración sobre la farsesca confesión de Heberto Padilla. Durante aquel funesto período de la cultura cubana, Eliseo prefirió, muchas veces, callar y aceptar sin renunciar a algunos, mínimos, favores oficiales.

Pero hay que recordar que murió en el exilio mexicano; que intentó desesperadamente reconciliarse con el amigo cercano de otra época, Gastón Baquero y, sobre todo, que su obra, un largo canto nostálgico sobre un mundo desaparecido, tiene muy poco de revolucionaria. Sus temas fueron los de todos los grandes poetas románticos: la muerte, la soledad, la infancia y el carácter efímero de la existencia, ese "terrible esplendor de estar vivo" del que habla uno de sus versos, pero con un matiz de irónica aceptación y fe religiosa.

El meollo de su legado una docena de títulos, entre los que destacan "En las oscuras manos del olvido" (1942), "En la calzada de Jesús del Monte" (1949), "Divertimentos" (1946), "Por los extraños pueblos" (1958), "El oscuro esplendor" (1966), "Visiones" (1970) y "Libro de quizá y de quién sabe" (1989).

Fundó junto a José Lezama Lima y Cintio Vitier el movimiento "Orígenes", que marcó un hito en la literatura cubana y su reconocimiento internacional.

Fue un traductor importante de la literatura inglesa, un divulgador infatigable de la mejor tradición de la literatura infantil y uno de los más grandes conversadores que haya conocido la isla.

En 1986 recibió el Premio Nacional de Literatura, el galardón más importante de su tipo en Cuba, y en 1993, poco antes de morir, el premio internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe "Juan Rulfo" de la Feria del Libro de Guadalajara, México. Falleció el primero de marzo de 1994 en la Ciudad de México a consecuencia de un infarto del miocardio. Sus restos fueron trasladados a La Habana y enterrados en el Cementerio de Colón.

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Ernesto Hernández Busto

Periodista y ensayista cubano. Fundador del sitio Penúltimos Días.

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