Las estadísticas oficiales reconocen la vulnerabilidad del trabajo informal Foto © CiberCuba

Desempleo en Cuba: un 37.7% mal disfrazado

En un nuevo episodio de la eterna serie "El vaso medio lleno", el Gobierno cubano ha presentado esta semana las más recientes estadísticas de ocupación laboral como un gran paso de avance en comparación con años anteriores.

Sin embargo, los números no mienten: hay un 37.7% de la población en edad laboral (es decir, la población masculina de 17 a 64 años y la femenina de 17 a 59 años) que no está vinculado a ningún trabajo y se declara inactiva, ocupada en quehaceres del hogar, incapacitada o jubilada. El número aumenta al 41% si se tiene en cuenta toda la población cubana, que roza los 11.2 millones de personas.

Aunque las cifras publicadas en la edición del 2020 del Anuario Estadístico de Cuba indican crecimientos tanto en el sector estatal como en el no estatal con respecto a los años anteriores, el que más crece es el empleo del sector privado, confirmando una tendencia ya advertida por los economistas y expertos.

En el empleo estatal, destacan los más de 8 000 profesores que habrían regresado a las aulas tras la decisión del Gobierno de incrementar los salarios en el sector presupuestado. Ahora, tras la epidemia de coronavirus, habría que ver si todos ellos siguen en sus puestos.

Los trabajadores por cuenta propia ya son 1 506 673 cubanos. El sector que más creció en 2019 fue el cooperativo (296 192 más con respecto a 2018), excepto las cooperativas no agropecuarias que registran 1 415 socios menos.

Las cifras oficiales publicadas por la ONEI y comentadas en la web oficialista Cubadebate hablan de una población en edad laboral de 7 123 301 personas, de las cuales estarían "inactivas" 2 689 021. Ese eufemismo ("inactivas" en vez de "sin empleo real") es lo que permite que la isla siga informando índices de desempleo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), ambos organismos de Naciones Unidas, que rozan el ridículo estadístico. El de este ejercicio anual, por ejemplo, sería de 1,2%, lo que a nivel mundial se considera “pleno empleo”.

Pero, ¿están empleados todos los cubanos que pueden estarlo? En este gráfico está la respuesta:

Otro tema interesante y con pocas razones para el optimismo es el llamado "trabajo informal".

Cubadebate reconoce que aunque en los registros de la ONEI no aparece el acápite de quienes trabajan en la informalidad, "bajo esa enorme sombrilla de personas que aparentemente no aportan nada suele esconderse una cifra sigilosa. Se les puede ver por las calles vendiendo productos, en el interior de una cocina de un negocio privado o en la comodidad de su vivienda revendiendo, puertas adentro, mercancía traída desde el exterior o adquirida de manera ilegal dentro de fronteras".

La realidad es que este tipo de trabajo estaba en expansión hasta que en marzo se dieron los primeros casos de contagio del COVID-19 en la Isla. Habrá que esperar para saber el verdadero impacto (seguramente catastrófico) de la pandemia y las restricciones asociadas en este rubro. De las consecuencias sociales de todo esto, ni una palabra.

"Quizás en este contexto de pandemia -advierte Cubadebate- hayan sido esos trabajadores los más afectados ante la paralización de muchos negocios. Sin nadie a quien reclamar y sin evidencias que demuestren su relación contractual con un empleador, son estos hombres y mujeres, junto a sus familias, los más vulnerables en situaciones de crisis".

Cada vez que se divulgan las cifras de ocupación laboral en Cuba asistimos al mismo escamoteo: sólo están "oficialmente desempleados" los que han estado empleados por el gobierno" y se desemplearon en el año analizado.

Pero en estadísticas divulgadas en junio del 2018, por ejemplo, el contraste entre la población en edad laboral y la que estaba económicamente activa arrojaba un 27 por ciento de desocupados (en ese entonces había un total de 4.474,800 de personas empleadas, de las 7.173,150 en edad laboral). En apenas dos años, la diferencia ha crecido más del 10%.

¿Qué pasa con el número cada vez mayor de cubanos que en edad laboral no trabajan ni estudian? ¿Dónde los meten las estadísticas oficiales? Es como si estuvieran ahí sin que nadie los viera. El día que alguien investigue en serio se verá que el desempleo real en Cuba está realmente entre los más altos de toda Latinoamérica.

Cómo y de qué viven muchos cubanos que no trabajan son algunas de las tantas interrogantes que siguen sin respuesta. Responderlas y debatirlas con transparencia serviría para ilustrar las causas de los pobres resultados económicos y la baja productividad que se registra en los sectores agropecuarios e industriales del país.

Mientras tanto, la prensa oficial ignora estas realidades, sigue viendo el vaso medio lleno y canta loas a los supuestos logros alcanzados con el llamado "proceso de reordenamiento laboral" que ha transformado el panorama de la isla en la última década. El resultado está a la vista: un país con serios problemas demográficos, económicos y sociales, cuyos dirigentes prefieren el camino de la propaganda y la charlatanería.

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Ernesto Hernández Busto

Periodista y ensayista cubano. Fundador del sitio Penúltimos Días.

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