24 de septiembre, entre Obbatalá y Las Mercedes

Obbatalá y la Virgen de las Mercedes forman uno de esos sincretismos religiosos de difícil comprensión si se ven desde fuera, pero perfectamente asimilado entre los cubanos como simbiosis de culturas que habitan en amorosa confluencia

Representación de Obbatalá (i) y La Virgen de las Mercedes (d) Foto © Pinterest - CiberCuba

Como cada año, este 24 de septiembre se celebra el día de Nuestra Señora de las Mercedes, sincretizada en la religión yoruba con Obbatalá, el más poderoso de los Orishas de esa religión afrocubana.

Obbatalá es el Orisha mayor, modelador y Rey del género humano, Padre y Madre de todos los Orishas. Gobierna las cabezas y nos enseña a través del pensamiento. Cuando buscamos a Obbatalá, lo hacemos en lo más alto de la montaña, porque allí está él.

Aunque siempre viste de blanco, a Obbatalá le gustan los lugares oscuros y le atraen las penumbras, por lo que su altar debe mantenerse alejado de la luz.

Su principal mandato es hacer el bien, y es él quien media entre los Orishas, dado que su palabra es ley y se le respeta como tal. Representa lo cierto, lo sabio y lo justo. Sus hijos deben caracterizarse por ser respetuosos, pues Obbatalá no admite faltas de respeto ni tampoco ofensas.

Entre las partes del cuerpo sobre las que ejerce mayor influencia se encuentran la cabeza, los huesos y los fluidos blancos. Las hierbas con las que trabaja son: el alacrancillo, la almendra, el algodón, la campana, el peregun y el canutillo, entre otras.

En el caso de la Virgen de las Mercedes, es una de las advocaciones de la Virgen María. La devoción hacia ella se empezó a difundir a mediados del siglo XIII y hoy se extiende por todo el mundo. Desde el siglo XVI se representa en España y América Latina con túnica, escapulario y una capa de color blanco.

Es la patrona de las cárceles, de los presos en situación degradante y de todo aquel que esté privado de su libertad. Por ese motivo, cada año la festividad de la Virgen de las Mercedes se convierte también en un acto de fe y de solidaridad hacia los presos políticos en Cuba.

Obbatalá y la Virgen de las Mercedes forman uno de esos sincretismos religiosos de difícil comprensión vistos desde fuera, pero perfectamente asimilado entre los cubanos como simbiosis de culturas que habitan en amorosa confluencia.

En Cuba, hombres, mujeres y niños suelen acudir vestidos de blanco los 24 de septiembre a la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en el barrio de San Isidro, en La Habana Vieja, para rendirle homenaje tanto a la Madre de Cristo como a Obbatalá. Dos creencias, dos imágenes y un mismo impulso: la FE.

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