Agua ¿potable? en Cienfuegos. Foto © CiberCuba

Así de turbia llega el agua 'potable' a 6 de cada 10 hogares de Cienfuegos

Los cienfuegueros llevan dos semanas viendo cómo el líquido que sale por las pilas de sus casas, procedente de la planta potabilizadora de Paso Bonito, está llegando al 63 por ciento de la población (seis de cada diez hogares) de la provincia con unos niveles de turbidez que le dan una coloración más parecida al Prú oriental que al agua potable.

Esta situación rompe con la norma cubana NC 93-11-1986, que fija el mínimo de turbiedad del agua entre 5 y 10 unidades en un vaso de uso doméstido, cuando en estos momentos es de 100 unidades en ese territorio, según recoge el diario local 5 de septiembre.

Aunque estos días la situación es dramática, el problema se remonta a los años 80.  Desgraciadamente la solución no llegará hasta que se construya el nuevo acueducto de la provincia, previsto en las inversiones hasta 2030, admite el rotativo local, que afirma que cada vez que llueve los cienfuegueros reciben en sus casas "chocolate con cloro" en lugar de agua potable.

El agua llega así a los hogares porque se ha roto "el tubo de agua de lavado", que ya no admite más reparaciones y necesita que le sustituyan casi 14 metros. El problema es que ese tubo está en un sótano de cuatro metros de profundidad, rodeado de muros y paredes gruesas que hay que derribar para arreglarlo, lamenta la prensa local.

Una parte de los materiales necesarios para la reparación de ese tubo la han localizado ya en Ciego de Ávila, pero la otra habrá que fabricarla en Cienfuegos y es complejo porque no hay ni materia prima ni tecnología para hacerla. "Es inventiva tras inventiva”, reconoce José Díaz Torres, el coordinador de objetivos y programas del Gobierno provincial.

Es justo esta avería la que hace imposible el proceso de filtrado del agua que llega desde el embalse de Paso Bonito a medio millón de habitantes en Cienfuegos.

"Ese agua no es potable, dígalo quien lo diga. Está sucia, llena de fango, babosa, con fetidez, y se ha expuesto a la población a un brote diarreico, enfermedades dermatológicas, de oído, parasitarias, infecciones vaginales", escribió en Facebook la usuaria Carmen Hernández Siverio y su opinión fue recogida por el rotativo estatal.

No coinciden con ella las autoridades encargadas del servicio público de agua, que aseguran que el agua turbia es potable y que el color se lo da un exceso de hierro y manganeso, que llegan a la presa Paso Bonito a través del río Hanabanilla y el Arroyo Navarro.

Para rebajar el manganeso (Mn) en agua, cuyos niveles son muy altos especialmente en verano, las autoridades cubanas añaden sulfato de alúmina, pero sin lograr su objetivo por lo que el Mn se ha convertido en el problema fundamental del tratamiento de las aguas en Cienfuegos.

Hay que añadir la contaminación que también sufre el agua debido al vertido de residuos de origen humano y animal y también a los pesticidas y fertilizantes que llegan al río Hanabanilla, procedentes del área de cultivo dedicado al tabaco. De ahí el aumento de los niveles de nitrógeno y fósforo en el agua.

La presa Paso Bonito se construyó entre los años 1973 y 1975 en una zona montañosa y es vulnerable a la erosión, lo que influye en que el agua arrastre contaminantes procedentes de Mina Carlota, un yacimiento de pirita, que no se explota desde hace 45 años. De hecho, los primeros cambios en la coloración del agua se empezaron a notar en 1988.

Hace menos de un año, las autoridades de Cienfuegos anunciaron la puesta en marcha de siete plantas purificadoras que iban a estar ubicadas en Punta Cotica, Centro Histórico, la Calzada, Reina, Arizona, Tulipán y Buenavista. Sólo dos de ellas llegaron a echar a andar y a día de hoy no funciona ninguna. 

“Eso fue una donación china que le dieron con bombos y platillos a Cienfuegos, pero en la realidad casi no pudieron funcionar porque se rompieron las membranas y colapsaron los filtros”, reconoce José Díaz Torres, el coordinador de objetivos y programas del Gobierno provincial.

La turbidez del agua potable que llega a las casas no es un problema exclusivo de Cienfuegos. Tras el paso de la tormenta tropical Laura, los embalses de la provincia Granma recibieron elevados volúmenes de precipitaciones, lo que provocó que los escurrimientos arrastraran sedimentos que quedan en suspensión y que deben asentarse de manera natural. De ahí el color turbio que llega desde hace días a los hogares de Bayamo. Las autoridades advierten de que esta situación puede prolongarse por espacio de un mes.

En junio pasado el periódico local de Matanzas reconocía que el agua potable del municipio Calimete llevaba sufriendo episodios de contaminación desde abril por causas desconocidas. Según publicó el rotativo oficialista, había indicios que apuntaban a un derrumbe de una infraestructura del central Jesús Rabí, que se construyó para procesar sustancias que se generan en la molienda azucarera.

Al menos 1 900 vecinos resultaron afectados por esta situación, que comenzó con un agua turbia, fétida y con partículas verdosas.

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