Anamely Ramos Foto © Facebook Omara Ruiz Urquiola / Captura de video Luis Manuel Otero

Anamely Ramos denuncia trato violento de la Seguridad del Estado de Cuba: "Nosotros no somos mercenarios"

La activista cubana Anamely Ramos denunció este domingo la violencia ejercida contra ella en los últimos días por agentes de la Seguridad del Estado y la Policía del régimen, que llegaron a amenazarla de muerte y la acusaron de mercenaria. 

El testimonio de esta joven curadora de arte fue grabado y transmitido por Facebook con el teléfono de la profesora universitaria Omara Ruiz Urquiola. El de ella le fue arrebatado por un grupo de mujeres que irrumpió violentamente en su casa este sábado.

Ese mismo día, luego de ser detenida y antes de liberarla, un oficial le dijo que estuviera feliz porque, por esta vez, le "habían perdonado la vida"

Entre otras denuncias realizadas por la artista en la directa publicada en la red social, Anamely criticó el totalitarismo de la sociedad cubana, y cómo la Seguridad del Estado controla instituciones culturales estatales, como las Casas de Cultura y la EGREM. 

También afirmó que la estrategia estatal contra los activistas es señalarlos como culpables de los males del país: "Todo el tiempo tratan de culpabilizarnos, de hacernos creer que estamos haciendo algo mal (...) cuando son ellos quienes violentan la ley y tus derechos como ser humano". 

Afirmó que el cambio en Cuba no va a ocurrir de un día para otro, "el cambio ya está sucediendo. Es cuando le dices al policía y a esas 'Marianas': tú no me puedes reprimir, yo soy un ser humano igual que tú, yo quiero un país mejor". 

"Nosotros no somos mercenarios", dijo en un mensaje enviado a los cubanos.

Los sucesos de jueves y viernes en el barrio San Isidro:

Cuenta Anamely que todo empezó el jueves cuando junto a un grupo de artistas participaba en un performance con carteles en la calle San Isidro de La Habana Vieja y fueron reprimidos por personas al servicio del gobierno que les gritaron "la calle es de los revolucionarios" y les lanzaron otros ataques violentos.

Al día siguiente, la curadora intentó llegar a la casa del artista independiente Luis Manuel Otero Alcántara y en la esquina de la cuadra fue interceptada por varios agentes vestidos de civil, como parte de la escalada represiva del régimen contra quienes se oponen a su política.

Luego de varios minutos en que fue hostigada, como quedó documentado en un video en vivo por Otero Alcántara, los oficiales se la llevaron por la fuerza hasta la siguiente calle. Al pasar por la Casa de la Cultura local, la activista se agarró de la reja que resguarda esa institución para evitar que la arrestaran. 

"Cuando llegó la patrulla, un hombre desde dentro de la Casa de la Cultura comenzó a abrirme los dedos para que soltara la reja, me arrancó una uña y me llevaron por la fuerza. Fue muy perverso, usan a las instituciones culturales para eso", afirmó. 

"Me entraron a golpes a la patrulla, eran tres policías contra mí y dentro de la patrulla 966 me inmovilizaron. Luego me llevaron para la estación de Cuba y Chacón, luego me fue a buscar la Seguridad del Estado y me llevaron para la EGREM (Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales)", expresó. 

"Quiero recalcar esto porque demuestra una vez más el totalitarismo de esta sociedad, y cómo la Seguridad del Estado controla las instituciones culturales, se vale de ellas", dijo la curadora. 

Anamely fue regresada a su casa en horas de la madrugada del sábado, con la promesa de que liberarían a Otero Alcántara, que también había sido detenido esa tarde, y al rapero Maykel Osorbo

Mujeres irrumpen en su casa el sábado, Anamely es perseguida y apresada

En la tarde del sábado otro hecho violentó a la artista, cuando un grupo de respuesta del régimen cubano, compuesto en gran parte por mujeres mayores, impidió que esta saliera de su domicilio, al cual irrumpieron violentamente.

Ramos debía tomar parte en una iniciativa de jóvenes activistas para celebrar el 10 de Octubre, día de la independencia en Cuba, que consistiría en una protesta pacífica contra el acoso policial y político a los opositores cubanos. 

Al salir de la casa, "me persiguieron con una sirena por todo Centro Habana, me tiraron al suelo y luego me llevaron para Alamar", relató.

Pero su pesadilla tendría un punto climático dentro de la estación policial de ese reparto del municipio Habana del Este. Primero fue recibida por una oficial que le dijo que los derechos se ganan, a lo que Anamely respondió que la libertad de expresión y de movilidad son derechos con los que se nace

"Todo el tiempo tratan de culpabilizarnos, de hacernos creer que estamos haciendo algo mal (...) cuando son ellos quienes violentan la ley y tus derechos como ser humano", argumentó. 

Luego -dijo- fue sometida a un interrogatorio con un teniente coronel muy violento, el instructor penal Vladimir, quien aseguró que contaba con todos los elementos para iniciarle un proceso criminal por "alteración del orden".

La curadora se negó a que le realizaran las pruebas de orina y le tomaran muestras de su cabello, lo cual enojó al oficial, que insistió en que ella debía obedecer. 

"Yo soy tu dueño en este momento", le dijo el teniente coronel. 

"Amenazó con pegarme con total machismo, con total abuso de poder, y me dijo frases muy duras como que yo era una vergüenza para mi familia, una mercenaria, una zoqueta, que yo era imposible, que ningún contrarrevolucionario se había comportado como yo y que yo era del tamaño de una mosca", detalló la activista. 

"Me dijo que estuviera feliz porque por esta vez me habían perdonado la vida", contó Anamely, quien alertó que el gobierno cubano está cada vez más molesto, lo cual los llevará a recrudecer la violencia contra los opositores al régimen.

"Yo solo quiero hacer una alerta y no solo conmigo, ellos están muy molestos con lo que está sucediendo, a otros artistas, activistas, periodistas les pasó similar a mí. Es un acto de perversión y una forma de violencia irregular pero ascendente", consideró. 

Al final de su directa, la artista cubana afirmó que "el cambio (en Cuba) no va a venir de un día par otro, el cambio ya está sucediendo. Es cuando le dices al policía y a esas Marianas: tú no me puedes reprimir, yo soy un ser humano igual que tú, yo quiero un país mejor". 

"Esto que nosotros hacemos no es una locura, no es un sacrificio en vano. Nosotros no somos mercenarios", subrayó. 

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