Instalaciones del Paseo Marítimo de 1ra y 70, con el hotel en construcción al fondo Foto © Cibercuba

Nueva polémica en redes sobre el Paseo Marítimo de 1ra y 70: ¿Abrirá el 15 de noviembre?

Después de semanas en la incertidumbre, este jueves por la tarde las autoridades se reunieron con los trabajadores por cuenta propia del Paseo Marítimo de 1ra y 70 en La Habana para informarles que las instalaciones podrán empezar a dar servicio a partir del próximo 15 de noviembre. No es la primera vez que les anuncian la esperada reapertura.

Los trabajadores y empresarios de este proyecto de desarrollo local llevan siete meses sin actividad debido a la situación epidemiológica provocada por el coronavirus en la isla. La falta de comunicación de las autoridades locales con los afectados empezaba a despertar sospechas de un posible cierre definitivo de las instalaciones.

Las redes sociales se han hecho eco del malestar entre cuentapropistas que han visto peligrar sus negocios y de las dudas de muchos usuarios, que temen por la continuidad del proyecto. Al parecer, estas dudas y temores se han atenuado con la información de la reapertura dentro de 15 días. No obstante, en el aire flota todavía cierta inseguridad que no acabará de disiparse hasta que no se verifique lo prometido por las autoridades.

El Paseo Marítimo de 1ra y 70 es un “proyecto de iniciativa municipal de desarrollo local” impulsado por autoridades locales del municipio Playa que se ha levantado donde antes habían caminos y bancos de hormigón construidos sobre el diente de perro. La franja de costa conocida como la “playita de 70” era el sitio al que acudían miles de habaneros a darse un chapuzón. Con el proyecto del Paseo Marítimo, en la zona se han construido restaurantes, bares, parque de juegos y puestos de artesanía, siguiendo un modelo de gestión público-privada inédito.

En un país donde las políticas de promoción de la iniciativa privada son muy limitadas, el Paseo Marítimo de 1ra y 70 se podría considerar un experimento de vanguardia. Las autoridades lo califican como un ejemplo de la “contribución territorial”: un modelo impositivo que les permite cobrar un impuesto a las empresas ubicadas en el municipio, con el fin de “garantizar el desarrollo territorial sostenible, a través de la gestión de los Consejos de la Administración Municipales”.

Básicamente, el gobierno local cede en usufructo espacios e instalaciones para el desarrollo de iniciativas privadas a las que cobran el tipo impositivo que marca la Ley anual de Presupuesto. Según una investigación de la Universidad de Pinar del Río, en 2018 la “contribución territorial” recaudó unos 1.000 millones de pesos.

En el Paseo Marítimo, todos los precios están en pesos cubanos. Algunos productos tienen precios tasados por el Consejo de Administración Municipal, como entrepanes, algunas bebidas y algunas comidas. El resto están determinados por el mercado y la competencia entre los emprendedores que llevan sus negocios privados, pagando por el usufructo del terreno y los servicios (agua, comunales) que reciben. El hecho de que se pueda consumir en pesos, convierte al Paseo Marítimo en uno de los lugares de ocio más populares entre los cubanos que no tienen acceso a divisas.

Quizás por esa misma popularidad, desde su apertura en el verano de 2019, el Paseo Marítimo se ha vuelto el objeto de opiniones y polémicas de usuarios de internet y redes sociales en Cuba. La más sonada de ellas fue la construcción de un muro que provocó el enfado de muchos porque tapaba la vista al mar y era feo. Una campaña en redes terminó con el derribo del muro.

Pero no ha sido la única; ha habido polémica por el ruido, el nivel de alcohol entre algunos usuarios, riñas tumultuarias, comportamientos obscenos delante de menores, temores de que cerrasen el acceso a la costa, cobrasen la entrada o se convirtiese en un lugar para su disfrute en divisas. La última de todas ha girado en torno a la incertidumbre sobre el futuro del proyecto.

Mientras se daba luz verde a la apertura de negocios y la vuelta a una cierta normalidad en la capital, los emprendedores del Paseo veían que sus negocios permanecían cerrados sin que nadie ofreciera una explicación convincente para ello. Se permitían los desplazamientos, volvían los autobuses, se autorizaba que pequeños locales, cerrados y mal ventilados abrieran al público, mientras, a los del Paseo Marítimo no se les daba autorización.

Durante los siete meses de parón por el COVID-19, los locales han permanecido cerrados la mayor parte del tiempo. En tres ocasiones se abrió al público, pero se dio marcha atrás a la decisión atendiendo a “normas de bioseguridad”. Se pidió a los dueños de los locales que hicieran modificaciones como colocar rampas, sombrillas, quitar alturas de algunos quioscos, entre otras. Estos las hicieron y, ni aun así, consiguieron volver a la actividad. El comportamiento sospechoso de las autoridades ha alimentado los temores y las especulaciones.

Flor Noralba Ponce Nodal daba rienda suelta a su decepción en un post de Facebook. Según ella, algo se estaba cocinando por parte de las autoridades, que ponía en peligro la continuidad del proyecto del Paseo Marítimo. Entre las razones que enumeraba para pensar así, estaba el agravio comparativo que resultaba del cierre de los locales del Paseo, mientras se promovía la apertura en el comercio y la gastronomía de la capital.

Otra de las sospechas que esta usuaria publicaba es la presunta inconformidad por parte de los ejecutivos del hotel que se construye frente al Paseo. La hipótesis de Ponce Nodal se hace eco del recelo de varios vecinos que apuntan a GAESA como la instigadora de desmantelar el Paseo Marítimo para aprovechar esa franja de costa para el turismo internacional.

CiberCuba se puso en contacto con uno de los propietarios de locales del Paseo y confirmó la existencia de este rumor, pero dijo que, según su experiencia, en conversación con directivos franceses al frente de la construcción del nuevo hotel, estos no se habían pronunciado en ese sentido, sino que consideraban al Paseo un atractivo más de la zona. Según esta persona, la falta de transparencia y la comunicación deficiente de las autoridades han dado pie a todo tipo de especulaciones –lógicas en el contexto de inseguridad jurídica de las inversiones en la isla.

Para Ponce Nodal, las señales son claras: algo están tramando las autoridades y se teme lo peor para los dueños de los negocios que allí han florecido. “Creo que se están burlando descaradamente de cada uno de los ciudadanos cubanos que han invertido sus ahorros y préstamos en este lugar”, asegura en su post.

“Tanto el Gobierno Municipal de Playa como el Gobierno General de La Habana saben realmente lo que está pasando y están aplicando una política de desgaste y buscando fisuras legales para [señalar] ‘responsables insuficientes’ y tildar a todos los afectados como multiplicadores de las malas prácticas”, alega esta ciudadana preocupada.

El empleo y, por tanto, el sustento de muchas familias están en juego con lo que suceda en el Paseo Marítimo. Flor lo expresa así: “Cuba está pasando por momentos ‘críticos’ donde el empleo es sagrado para cualquiera. Este lugar ha generado cientos de puestos de trabajo para jóvenes que realmente tienen ganas de trabajar, ¡y no de estar INVENTANDO!”.

Ante la incertidumbre que vienen sufriendo los afectados en estos tiempos de coronavirus, se suma ahora el comportamiento ambiguo y poco claro de las autoridades. Ponce Nodal termina diciendo: “En cualquier caso, se está perdiendo algo más que dinero; se está perdiendo la FE en apostar por esto, y deberían cuidar a quienes aún ponen un granito de arena”.

Ahora solo queda esperar al 15 de noviembre para comprobar si las autoridades municipales y provinciales, así como la empresa Recreatur, honran su palabra y los contratos que suscribieron con los trabajadores por cuenta propia, que tanto han invertido en este proyecto (hay que recordar que solo el 1% de la inversión corrió a cargo del presupuesto municipal).

En un reportaje de la televisión capitalina cuando se inauguró el Paseo Marítimo de 1ra y 70 se decía que este proyecto había sido “la demanda de quienes visitaban este lugar y el sueño de los dirigentes del territorio”.

La atención que suscita en redes todo lo que acontece con el Paseo da cuenta del interés de los ciudadanos por conservar un espacio con ofertas asequibles a sus bolsillos, en un pedazo de costa que siempre les ha dado refugio, sobre todo en los tiempos en que no podían disfrutar del acceso a instalaciones y playas destinadas al turismo internacional.

Esperemos que las decisiones que tomen los dirigentes del territorio honren el compromiso adquirido y no provoquen otra oleada de indignación y protesta en redes que termine por convertir el Paseo Marítimo en su peor pesadilla.

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Ivan Leon

Licenciado en periodismo. Máster en Diplomacia y Relaciones Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid. Máster en Relaciones Internacionales E Integración Europea por la UAB.

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