Yotuel en "Patria y Vida" / Periodista oficialista Lázaro Manuel Alonso Foto © Instagram del artista / Captura del NTV

Patria y Vida: Lenguaje de odio contra cubanos es boomerang tardocastrista

La canción Patria y Vida ha aflorado ese feo y viejo vicio castrista de agredir a sus oponentes con alusiones personales, como han hecho las terminales mediáticas financiadas por el oro de La Habana con el cantante Yotuel Romero, sacándole su pasado camilito, ujotacero, llamándole jinetero e insinuando una supuesta homosexualidad porque bailó con el torso desnudo junto a otros hombres negros.

La desesperación tardocastrista es entendible porque no consigue recuperar la hegemonía discursiva desde que muchos cubanos se oponen con serenidad y valentía cívica a sus designios, provocando una torpeza represiva contraproducente para los intereses del comunismo de compadres que aflige a Cuba.

Los jefes deberían ordenar silencio y sosiego a sus súbditos porque la nómina de ex camilitos y ujotaceros en Miami y otras playas de extravío migratorio es extensa y continua, y prohibirles cualquier mención de jineterismo para cubanos que estén casados con extranjeros porque la lista de matrimonios mixtos es notable en las alturas, de siempre y no de ahora, pero con particular velocidad a partir de la crisis económica de 1989, que dejó al descubierto la absoluta dependencia de Cuba de la URSS.

La otra mención que debe ser suprimida por los guardias rojos del pensamiento totalitario cubano es la referida  a la homosexualidad, que tantos dolores de cabeza ha traído al castrismo desde aquellos días lejanos y tristes de la UMAP y las críticas a esos jóvenes con actitudes feminoides, que tanto inquietaron al máximo líder.

Las relaciones matrimoniales y la sexualidad pertenecen al universo privado de las personas y un gobierno, por muy a la defensiva que esté, no tiene derecho a inmiscuirse en la vida privada de los seres humanos, aún cuando los repudie y, especialmente teniendo un techo de vidrio tan delicado en cuestiones de jineterismo, homosexualidad y biografías.

¿Un gobierno que se apropia del 75% del salario de los médicos que alquila a países extranjeros es jinetero? ¿Las figuras del tardocastrismo casadas o que mantienen vínculos sentimentales con extranjeros son contrarrevolucionarias? Los homosexuales y lesbianas que defienden el ideario comunista son nocivas para la pureza revolucionaria?

Las posiciones y argumentos de los adversarios deben rebatirse con ideas, pero nunca con descalificación personal porque cuando un gobierno tolera e instiga ataques como los sufridos por el músico Yotuel Romero solo consigue pregonar a los cuatro vientos su extrema debilidad.

La idea de dividir a los cubanos entre buenos y malos, según su militancia política, es un rezago superado por la plural sociedad cubana, que apenas cree al Palacio de la Revolución y repudia a sus altavoces; la tesis de dividir a homosexuales y lesbianas a izquierda y derecha, tampoco funciona y las frecuentes alusiones al pasado de personas que ahora cuestionan el discurso oficial abre la veda a un revisionismo peligroso para los que creen que mandan y sus ladradores.

Cuba demanda diálogo sosegado y transparente en favor de todos y en contra de nadie porque los vituperios no van a llenar las tiendas de alimentos, las farmacias de medicinas y las tuberías de agua potable y tienen el inconveniente de que las minorías que integran el gobernante Partido Demócrata en Estados Unidos puedan confundirse y creer que el gobierno cubano ha decretado la caza del diferente y acabar dando al traste con los esfuerzos del ala izquierda del liberalismo norteamericano, lobbistas disfrazados de académicos y plataformas gusañeras para que Biden muerda el anzuelo sin carnada de La Habana.

Las respuestas exacerbadas a protestas ciudadanas son boomerang para el gobierno y sus mercenarios porque enrarecen el clima de respeto y tolerancia que Cuba necesita como el comer y porque todo simulacro alardoso de pureza solo revela el inconsciente de frustraciones y bajos instintos de aquellos cubanos que se proyectan contra otros, ignorando que uno de los juegos favoritos de los totalitarios consiste en obligar a a la masa a alternar roles de víctimas y victimarios y que todos esos que ahora se creen inmunes pueden ser sacrificados en la próxima escaramuza; la lista es larga y a cualquiera se le muere un tío en la potencia médica.

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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