Ucrania, víctima de imperios

El segundo país más grande de Europa bajo el fuego de Rusia.

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Vista de Kiev, capital de Ucrania. Foto © traveler.es

La invasión Rusia a Ucrania está alimentada por la doctrina hipernacionalista del estado Euroasiático del filósofo Alexander Duguin, promotor de la soberanía imperial en las relaciones con países vecinos y que no duda en criticar las vacilaciones del Kremlin frente a Occidente y su "errónea" política económica, pese a que conserva línea directa con Vladimir Putin, altos oficiales y jerarcas de la Iglesia Ortodoxa.

El periodista francés Vincent Jauvert, considera que la ideología radical de Dugin se convirtió en la base de la política interior y exterior de las autoridades rusas y recomienda escuchar a Dugin, para entender adónde está llevando el Kremlin a Rusia y a Europa.

"No hay más opositores al rumbo de Putin y, si los hay, son enfermos mentales y hay que enviarlos a un examen clínico. Putin está en todas partes, Putin lo es todo, Putin es absoluto, y Putin es indispensable", aseguró Duguin en 2007.

Duguin considera "inevitable" la guerra entre Rusia y Ucrania, advirtió que el renacimiento ruso sólo puede ser detenido por Kiev y hasta pidió un "genocidio" de ucranianos.

El reciente acuerdo entre China y Rusia, oponiéndose a planes de ampliación de la Otan y aludiendo a Estados Unidos, Ucrania y el Dombás, sin mencionarlos, fue presentado por Duguin como el hundimiento del “liberalismo global y de la hegemonía occidental”, vencidos por el bloque emergente del “gran espacio chino y del proyecto euroasiático”, en la actual guerra de civilizaciones.

En 2018, Dugin se reunió con Steve Bannon para discutir las relaciones geopolíticas de Rusia con Estados Unidos y China, así como la filosofía tradicionalista y mantiene vínculos con con partidos políticos de extrema derecha y extrema izquierda en la Unión Europea, como Syriza en Grecia, Unión Nacional Ataque, Bulgaria, el Partido de la Libertad de Austria y el Frente Nacional de Francia, con el objetivo de influir en la política europea sobre Ucrania y Rusia.

Halya Coynash, del Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, afirmó que la influencia de la "ideología euroasiática" de Dugin en los acontecimientos del este de Ucrania y en la invasión rusa de Crimea está fuera de toda duda.

En 2014, Dugin aseveró que solo después de restaurar la Gran Rusia, que es la Unión Euroasiática, "podremos convertirnos en un actor global creíble y describió el Euromaidán como un golpe de estado promovido por Estados Unidos en Ucrania.

El politólogo israelí Vyacheslav Likhachov, advirtió que, si se toma en serio el hecho de que Alexander Dugin es el ideólogo de la carrera imperial rusa hacia Occidente, entonces se puede establecer que "Rusia no se va a detener hasta el Océano Atlántico".

Duguin (Moscú, 1962) e hijo de un coronel de la Inteligencia soviética, está considerado como un filósofo con ideas fascistas, que ha sido el fundador de los partidos Nacional Bolchevique y Euroasia y del Frente Nacional Bolchevique.

El Partido Euroasia (2001) apuesta por la diversidad cultural en la política rusa, se opone a la globalización al estilo americano, y a un retorno al comunismo y al nacionalismo; cuenta con el apoyo de algunos círculos militares, de líderes de la fe cristiana ortodoxa, y propugna una alianza estratégica con estados europeos e Irán, con el pretexto de solucionar el conflicto en Chechenia.

El Partido Nacional Bolchevique (PNB,1993) nació del Frente Nacional Bolchevique, creado un año antes por Eduard Limonov, a quien Duguin convenció para que entrara en política, pero sus comienzos fueron polémicos porque dos de sus miembros fueron detenidos por poseer granadas; en medio de una campaña contre el consumo de productos occidentales.

Datos históricos de Ucrania

Aunque Ucrania no formalizó su independencia hasta 1991, con el desmembramiento de la Unión Soviética, su primer estado data del siglo IX y, desde entonces, ha sufrido agresiones regulares de imperios fronterizos.

El Rus de Kiev fue una confederación de tribus eslavas, establecidas en la zona de la actual capital, formando un un vasto dominio, que se extendía desde las orillas del mar Caspio hasta la actual Finlandia, controlando las rutas comerciales hacia Constantinopla, entonces capital del poderoso Imperio bizantino.

Con Bizancio, el Rus de Kiev estableció un acuerdo comercial paritario y adoptó su religión, el cristianismo ortodoxo, que sigue siendo la principal confesión de Ucrania.

El Rus se desintegó a finales del siglo XIII, debido a cambios en las principales rutas comerciales y, a partir de su disolución, el actual territorio de Ucrania fue escenario de continuas batallas entre mongoles, húngaros y polacos, que finalmente pasarían a dominar casi toda la zona, bajo la Mancomunidad de Polonia-Lituania.

En 1648, una alianza entre cosacos, tártaros y campesinos ucranianos logró expulsar a la mancomunidad ocupante y establecer un estado independiente, que tuvo vida efímera y acabó dividido entre los dos grandes imperios de la época: El Ruso y el Austrohúngaro; manteniéndose inalterable el status quo hasta la Revolución rusa (1917) y el final de la I Guerra Mundial (1918), que supusieron el fin de ambos dominios.

Durante la revolución de octubre de 1917, que abarcó todos los territorios del Imperio ruso, en Ucrania se dieron numerosas hostilidades y un bando nacionalista trató de crear un Estado independiente que se enfrentó al Ejército Rojo y al Ejército Negro anarquista.

En 1922 la victoria soviética convirtió a Ucrania en una de las Repúblicas socialistas soviéticas, que creció territotialmente con la región de Galitzia, tras la II Guerra Mundial 1945).

El Holodomor (matar de hambre) estalinista, con la colectivización forzosa de las tierras (1932-1933) dejó un saldo de unos doce millones de muertos en la antigua URSS, con terribles consecuencias para Ucrania, que lo bautizó como su holocausto.

Tras la II Guerra Mundial, Ucrania contó con un cierto grado de autonomía de Moscú, siendo miembro fundador de las Naciones Unidas (1945) y, nueve años más tarde, la península de Crimea se incorporó a la República Socialista ucraniana, conformándose las fronteras del país internacionalmente reconocidas en la actualidad, aunque la región fue ocupada por Rusia en 2014.

En 1991, tras la desmembración de la URSS y el fin de la Guerra Fría, Ucrania se convirtió por fin en un estado independiente, pero los últimos treinta años han estado marcados por la inestabilidad económica y la pugna política entre prorrusos, con particular fuerza en el Dombás, y los partidarios de Occidente, entre ellos, su actual presidente, Volodímir Zelenski.

La Revolución Naranja (2004-2005) y las protestas bautizadas como Euromaidán, marcaron la historia reciente de Ucrania, incluido su enfrentamiento con Rusia y Bielorrusia, temerosas del contagio democrático de la desobediencia civil de la sociedad ucraniana, que obligó a las autoridades a repetir unos comicios presidenciales y reconocer la victoria del candidato opositor Víktor Yúshchenko.

Pero Yúshchenko fue derrocado durante el Euromaidán (Revolución de la dignidad, 2013-2014, en Kiev) que provocó más de cien muertos  y fragmentaron el país, facilitando la anexión de Crimea a Rusia y sublevaciones armadas en el Dombás, que provocaron casi 25 mil muertos y más de un millón y medio de desplazados internos, según datos de Naciones Unidas.

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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