Tardocastrismo en el noveno inning

Cero libertad, cero pan y cero luz.

Estudios Revolución
Presidente Miguel Díaz-Canel y general (r) Raúl Castro Foto © Estudios Revolución

El tardocastrismo está jugando su noveno inning, cosechando tres outs consecutivos. Cero libertad, cero pan y cero luz; como corresponde a un equipo desmoralizado y vencido por la triste realidad que no ha dejado de acompañarlo, desde que Raúl Castro se apendejó ante Barack Obama; creyendo que la devolución de los tres espías malembes y una victoria demócrata en las siguientes elecciones arreglarían los problemas crónicos del comunismo de compadres, que practican, desde 1959.

No se debe gobernar cacareando libertad e independencia y negarla a los cubanos; con una Constitución, una orden de combate y tribunales liberticidas. No se debe gobernar mintiendo con producciones fantasmas de alimentos y acabar culpando al embargo norteamericano de la escasez de pescado fresco, sal, agua y café. No se debe gobernar promoviendo el socialismo próspero y sostenible y acabar culpando a las siete potencias de África (estamos salaos, Díaz-Canel dixit) de despiadados apagones.

No se debe gobernar invirtiendo cien millones de dólares en cada hotel del complejo militar-empresarial Gaesa, cuando miles de cubanos murieron por coronavirus; ahora fallecerán por dengue y los turistas brillan por su ausencia; no se debe gobernar subsidiando a empresas estatales ruinosas; mientras miles de cubanos aguardan por una casa, desde hace veinte años o más.

No se debe gobernar culpando a la CÍA y a las redes sociales de las protestas populares, pero anhleando un arreglo neoplattista con Estados Unidos y monopolizando las telecomunicaciones para gozo de la unidad militar Etecsa que, encima, suspende el servicio a opositores y ralentiza la velocidad de conexión, cuando la Contrainteligencia alerta que hay burumba en barrios y poblados.

Díaz-Canel carece de plan, su única táctica consiste en pedir que le levanten el embargo; pero de guilletén porque el día que se lo levantasen -cumpliendo previamente los requisitos legislativos y resarciendo a los expropiados forzosamente sin indemnización- lo desnuncan y se le corta la baba sin quimbombó.

El buhonero Alejandro Gil, en la reciente Asamblea Nacional, fingió que retaba a Washington: ¡levántelo y verán! Ya todo está visto, ministro; ahórrate los esfuerzos dramáticos de simulación; que has demostrado, fehacientemente, tu militante incapacidad.

No se debe gobernar insultando a parte de la solidaria emigración; llamándola mafia anticubana de Miami; siendo un Pezzonovante de la casta verde oliva y enguayaberada, que se lucra con la miseria de los cubanos; incluida la forzosa emigración.

No se debe gobernar planificando un país de viejos y dependiente de remesas familiares y de ayudas de Naciones Unidas, Unión Europea y de la claque limosnera que simbolizan Mensajeros por la Paz; Carlos Lazo y las brigadas Venceremos y Nórdica.

No se debe gobernar sin escuchar a la mayoría; negando evidencias y, mucho menos, desatando una guerra contra adversarios, hambrientos y enfermos; que son las tres cosechas más productivas del tardocastrismo, junto a los presos y desterrados.

El tardocastrismo perdió el juego en el otoño de 2019; cuando asumió morir matando por su falta de coraje para acometer cambios imprescindibles en favor de la nación y los cubanos; desde entonces, viaja de derrota en revés y de justificación mentirosa a excusa embustera, demostrando que el ahijado político de Raúl Castro no sirve ni para sacar los perros a mear; por mucho que la intelectualidad y el artistaje mediocree y obedientesy la prensa adicta se afanen en pintar una Cuba que hace años dejó de existir.

Solo hay que ver a Ramiro Valdés reducido a jefe de las patrullas click, a Ricardo Cabrisas solemnizando ante acreedores que ya pagarán y el esperpento contra la figura de Frank País, en la conmemoración del 65 aniversario de su asesinato, para percatarse que el continuismo es una mentira colosal, matrería del Águila Negra (célebre estafador habanero), escoba amarga y llantén; mucho llantén. 

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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