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Abuela pide ayuda para retornar a Cuba los restos de su nieta fallecida en naufragio de balseros

Carolina Bárbara Gutiérrez, de 19 años y natural de Matanzas, figura entre las víctimas del naufragio de 27 inmigrantes cubanos frente a las costas de Cayo Hueso, el pasado 28 de septiembre.

Noemí Alfonso (izq.) y su nieta Carolina Bárbara Gutiérrez. © CiberCuba/Facebook
Noemí Alfonso (izq.) y su nieta Carolina Bárbara Gutiérrez. Foto © CiberCuba/Facebook

Este artículo es de hace 1 año

Desgarrada de súbito por una tragedia familiar, Noemí Alfonso no logra aún hallarle sentido al golpe que ha descarrilado dramáticamente sus emociones y el rumbo de su vida: la muerte de su nieta en un naufragio de balseros en el Estrecho de Florida.

Carolina Bárbara Gutiérrez, de 19 años y asistente dental en Matanzas, viajaba con otras 26 personas en el bote rústico que zozobró durante el paso del huracán Ian a dos millas de alcanzar las costas de Estados Unidos, el pasado 28 de septiembre.

“No puedo creerlo, no puedo entender cómo ha sucedido esto, nunca pensé que podría sentir un dolor tan grande, tanta desesperación, tanto desamparo”, declaró Alfonso en entrevista con CiberCuba. “Lo único en que pienso ahora es llevarme a Cuba lo que queda de mi nieta. Por favor, ayúdenme”.

Desde que supo la noticia de que Carolina había salido con el esposo en una embarcación rudimentaria desde Matanzas, Alfonso no ha podido dormir, comer y son muy breves los espacios ausentes de lágrimas cuando se conversa con ella.

Carolina Gutiérrez junto a su abuela, durante un reciente encuentro en Matanzas. Foto: Cortesía Noemí Alfonso.

“Me enteré el 25 de septiembre al mediodía, yo estaba en mi casa en Houston [Texas] y me llamaron para preguntarme si yo sabía algo y yo no sabía nada”, relató Alfonso, que es licenciada en Farmacia y emigró a Estados Unidos en 2015.

Viajó de inmediato a Miami y comenzó a indagar sobre la suerte de su nieta, hasta que recibió los primeros indicios de que entre los cuerpos recuperados en los manglares cercanos a Cayo Hueso, podía estar el de ella. El pasado domingo fue hasta la Oficina Forense del condado de Monroe para una prueba de ADN que debe confirmar la identidad de la fallecida, aunque las evidencias revisadas por fotos y pertenencias son casi confirmatorias.

“La muchacha policía del condado de Los Cayos me contactó para preguntarme por algo que identificara a la niña y si yo me podía acercar para hacerme una prueba de ADN… Ya ahí me hizo la prueba y me dijo que esperara unos días para que ellos tuvieran la prueba de ADN y que ellos me contactarían para los pasos a seguir”, narró Alfonso.

Pero ella dice que “ya sabe” cuál será el resultado de ese examen: “Había dos evidencias: una imagen de un torso con un piercing verde y una bolsita con unos objetos con pulsitos, aretes y coincidían con los que traía ella”.

Este miércoles fue extremadamente doloroso. Tuvo que hablar con su hija en Matanzas, Yaíma Rodríguez, para contarle por primera vez de la muerte de Carolina.

“Ella está muy afectada y reclama que le lleven su hija de vuelta, y yo quiero cumplir ese último deseo”, contó Alfonso. “Esto ha destrozado a la familia”.

Carolina fue su primera nieta y entre ambas de estableció un lazo muy especial con los años.

“Era una niña linda, buena, educada, cariñosa... Un amor de persona. Nunca andaba sola por ahí, siempre estaba en la casa. Siempre estudiando y conversábamos todos los días”, contó. “Tengo sus conversaciones grabadas”.

Carolina se casó en 2019 con Vidal Velázquez, quien está considerado entre los 11 desaparecidos en la fatídica travesía. Nueve viajeros fueron rescatados con vida y se encuentran actualmente en territorio estadounidense, mientras que siete cuerpos han sido recuperados, seis de ellos mujeres, y permanecen en proceso de ser identificados, según información de las autoridades del Condado de Monroe, la Guardia Costera (USCG) y la Patrulla Fronteriza (USBP).

De los siete cuerpos recobrados, Carolina es la primera víctima cuyo nombre se conoce públicamente.

Después de un intenso rastreo en la zona, la USCG decidió suspender las operaciones de búsqueda marítima y aérea el pasado domingo.

Carolina Gutiérrez y Vidal Velázquez el día de su boda, en 2019. Foto: Facebook

Alfonso había visitado Cuba hacía dos semanas y le pidió específicamente a Carolina que no hiciera “una locura”. Jamás se imaginó que la desobedecería y justo antes de un huracán.

“Y es lógico que podía haber un problema, porque con un huracán de esa magnitud y esa lancha con tantas personas, ya me habían dicho que eran 27. Era una cosa comprensible que la niña estuviera en peligro”, señaló.

Todo parece indicar que Carolina decidió sumarse a la aventura marítima a instancias de su padre, que estaría entre los desaparecidos.

“Pido a las personas, a todos los niños jóvenes, al que sea, que no se tiren al mar, que ninguna situación va a ser peor que las desgracias de la muerte. Las personas no deben arriesgar sus vidas por nada”, manifestó.

Según relatos de sobrevivientes, el viaje se habría complicado apenas a dos o tres horas de la partida de Cuba en la madrugada del viernes 23 al sábado 24 de septiembre, cuando un pulóver se atoró en el motor de la lancha -adaptado de un tractor- y no volvió a funcionar.

Desde entonces el bote fue impulsado solo a remo y ya para el tercer día de navegación fue interceptado por las primeras bandas del huracán. El grupo debió enfrentarse a olas que algunos describieron como un “monstruo” de 10 a 15 metros y que finalmente dieron vuelta a la embarcación -calculan los testimoniantes- a dos millas aproximadamente de la costa de Cayo Hueso.

Alfonso es el único familiar de Carolina establecido en Estados Unidos. En Cuba quedan dos hijas, su nieta Legna de la Caridad, de 15 años, y su madre María, de 98 años, a quien han tratado de mantener al margen de la noticia por temor a su reacción.

“He sido una ayuda para ellos desde aquí, pero estoy preocupada porque no tengo recursos para llevar el cuerpo de mi nieta de regreso a Cuba”, confesó con un llanto incontenible.

Las autoridades forenses del condado de Monroe deben entregar los resultados de la prueba de ADN y la confirmación de la identidad de Carolina en los próximos días. A partir de ese momento la familia contará con 15 días para decidir sobre el destino de los restos.

“Necesito llevarle algo a mi hija de su hija: llevármela para Cuba, que mi hija tenga algo, lo que quede de Carolina. Mi hija está sufriendo mucho, apenas come. Aun a pesar de las evidencias y de todo, no lo creemos”, afirmó Alonso.

Las personas que deseen colaborar económicamente con el procedimiento funerario y ayudar a la familia de Carolina Gutiérrez pueden hacer una donación en GoFundMe, presionando AQUÍ

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Wilfredo Cancio Isla

Periodista de CiberCuba. Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad de La Laguna (España). Redactor y directivo editorial en El Nuevo Herald, Telemundo, AFP, Diario Las Américas, AmericaTeVe, Cafe Fuerte y Radio TV Martí.


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