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Banderas del 26 de julio en último concierto de Buena Fe en Madrid

A pesar de la insistencia de la maquinaria propagandística del régimen sobre una presunta "enorme afluencia de público", en la sala del sindicato vinculado al Partido Comunista de España (con capacidad para unas 1,200 personas) se apreciaba medio patio de butacas vacío.

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Las casi 400 personas que asistieron al último concierto de Buena Fe en Madrid, celebrado este sábado en el auditorio Marcelino Camacho -ubicado en la sede central del sindicato Comisiones Obreras de Madrid-, portaron banderas del 26 de julio entre otros emblemas y carteles de apoyo al régimen cubano.

Con capacidad para unas 1,200 personas, la sala del sindicato organizado en sus orígenes por activistas comunistas y vinculado en su fundación al Partido Comunista de España, se vio a medio llenar en las imágenes divulgadas por las propias instituciones del régimen y su corte de "ciberclarias" en redes sociales, a pesar de su insistencia en que hubo una "enorme afluencia de público".

“A teatro lleno tiene lugar el concierto de Buena Fe en Madrid. Total solidaridad con Buena Fe y con Cuba”, tuiteó la Cancillería de Cuba, compartiendo imágenes del ambiente que reinaba en el auditorio Marcelino Camacho, donde simpatizantes del régimen de La Habana portaban banderas cubanas y del 26 de julio.

Mayoritariamente de la tercera edad, el público que asistió al concierto estaba compuesto por sindicalistas de Comisiones Obreras, así como por funcionarios cubanos y grupos de defensores del régimen cubano en España.

Un cartel con el letrero “No pasarán. Madrid no es Miami” fue exhibido en el concierto como muestra de apoyo al dúo, cuyo líder, Israel Rojas, aseguró recientemente que los emigrados cubanos que lo enfrentaron y boicotearon sus conciertos en España tienen como objetivo "miamizar cualquier lugar en que la cultura cubana quiera florecer”.

Acuñada por el gobernante Miguel Díaz-Canel en 2021, a raíz de la salida al exilio del dramaturgo y activista cubano Yunior García Aguilera, la idea de la "miamización de Madrid" fue reiterada por el gobernante durante la clausura del III pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

“¿No decían que nadie quería verlos?”, preguntó en sus redes sociales el perfil oficialista El Necio. “Madrid No Es Miami, chavales. Repleto el auditorio para ver a Buena Fe y una larguísima cola para entrar. El concierto fue un éxito: se hizo la canción. ¿Y los agresores? Apenas llegaban a 10 y fueron interceptados por la policía local. Se les acabó la impunidad. Otra vez, han sido derrotados”.

A raíz de la agresión sufrida por dos activistas cubanos en el primer concierto de la agrupación en Madrid, donde presuntos funcionarios cubanos golpearon a activistas pacíficos que se manifestaron en la sala de conciertos Galileo Galilei, la sociedad civil cubana presionó e hizo campaña para conseguir la cancelación de sus otros conciertos en España.

La denuncia ejercida por activistas consiguió trasladar su mensaje a muchas de las salas donde Buena Fe tenía programados conciertos. En ciudades como Barcelona y Salamanca fueron canceladas sus presentaciones, obligando al dúo a cambiar su gira comercial por una de carácter netamente político, aupado por un puñado de simpatizantes del régimen.

Además de la movilización en España de los agentes de influencia de la dictadura, las principales instituciones del régimen cubano, desde Díaz-Canel hasta el Ministerio del Interior, los Ejércitos y el aparato propagandístico al completo salieron en defensa del dúo, acentuando aún más el carácter oficialista de sus músicos.

"Porque la cubanía y el amor son mucho más que la barbarie del fascismo", tuiteó este domingo la esposa de Díaz-Canel, la funcionaria de cultura Lis Cuesta, insistiendo una vez más -como tantas veces ha hecho Buena Fe- en desconocer la voz de la sociedad civil cubana

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