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La actividad sísmica en la región oriental de Cuba ha experimentado un aumento significativo en los últimos meses, con 9,468 réplicas registradas desde los terremotos ocurridos el pasado 10 de noviembre en la zona de Pilón.
Así lo informó el doctor en Ciencias Enrique Diego Arango Arias, jefe del Servicio Sismológico Nacional de Cuba, quien compartió en su perfil de Facebook un parte comparativo entre los reportes actuales y los de hace un año.
En su publicación, destacó la gran diferencia en la cantidad de sismos registrados en la zona suroriental, señalando que la actividad sigue siendo elevada debido a la persistencia de réplicas del evento principal.
Esta situación refleja una mayor inestabilidad tectónica en la región, lo que mantiene en alerta a las autoridades y la población.
Según el último boletín del CENAIS, los sismos de magnitud 6 y 6.7 ocurridos el 10 de noviembre de 2024 han generado un total de 9,468 réplicas, de las cuales 141 han sido reportadas como presumiblemente perceptibles.
Por otro lado, el sismo del 23 de diciembre de 2024, con una magnitud de 6.1 y sentido en la mitad oriental del país, ha registrado 547 réplicas, con tres de ellas perceptibles, subrayó el informe.
En la noche del 2 de febrero, a las 11:51 p. m., un sismo de magnitud 3.1 fue registrado en la ciudad de Guantánamo, según informaron las autoridades, y a pesar de su baja intensidad, algunos habitantes reportaron haberlo sentido.
Lo curioso en este registro es que, de acuerdo con los protocolos establecidos por el Servicio Sismológico Nacional y la Defensa Civil, el evento no fue catalogado oficialmente como perceptible, debido a que no se recibieron reportes suficientes en la estación central.
Esta normativa responde a criterios técnicos que buscan diferenciar entre eventos que generan impacto en la población y aquellos de baja perceptibilidad.
Un reciente estudio científico, publicado por el CENAIS en su sitio web, señala que los terremotos tienden a ocurrir con mayor frecuencia durante la noche en ciertas regiones del Caribe.
Este hallazgo se divulgó a propósito del terremoto de magnitud 6.1 que sacudió el oriente de Cuba en la madrugada del lunes 23 de diciembre, generando preocupación en la población y destacando la importancia de entender los factores que influyen en estos fenómenos.
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