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Las autoridades cubanas detuvieron a ocho personas en el municipio de Jobabo, provincia de Las Tunas, por presuntamente dedicarse a la extracción y tráfico ilegal de polvo de oro.
El Gobierno Provincial del Poder Popular de Las Tunas informó en Facebook que la operación fue ejecutada por fuerzas de investigaciones y del orden interior, tras denuncias previas de la población y controles realizados por las autoridades gubernamentales y del Partido.
Durante la intervención, se ocuparon diversos equipos eléctricos y herramientas utilizadas para la explotación minera ilegal, entre ellas plantas eléctricas, generadores de corriente, turbinas para bombeo de agua, martillos demoledores eléctricos, así como un “trómer”, un molino artesanal empleado en la trituración de piedras para la obtención del oro.
Los detenidos están siendo investigados por presuntos delitos relacionados con la actividad minera ilegal, los cuales están tipificados en el Código Penal cubano.
Las autoridades hicieron un llamado a la población a denunciar este tipo de actividades ilícitas, y justificaron la petición en que la minería ilegal, además de constituir un delito, generan daños ambientales y riesgos para la seguridad y la salud de las personas.
La extracción ilegal de oro en Cuba es un problema que se ha extendido durante años, afectando diversas regiones del país y generando consecuencias económicas y ambientales.
En junio de 2021, un incendio en el Parque Natural Alejandro de Humboldt fue atribuido a la minería furtiva en la zona, lo que evidenció el impacto negativo de esta práctica en el ecosistema cubano. Ese mismo mes, las autoridades procesaron a 115 personas involucradas en actividades ilegales relacionadas con la minería de oro, demostrando la magnitud del problema.
Para diciembre de 2022, las fuerzas del orden intervinieron en una mina ilegal de oro en Camagüey, lo que reflejaba la persistencia de estas actividades a pesar de los operativos de control.
Tan solo un mes después, en enero de 2023, se reportó un caso similar en un yacimiento de Ciego de Ávila, donde continuaba la explotación clandestina del mineral, lo que evidenciaba que la minería ilegal seguía siendo una fuente de ingresos para grupos dedicados a esta práctica.
A pesar de los esfuerzos gubernamentales por erradicar la minería ilegal, estos eventos muestran que el problema persiste y que la fiebre del oro en Cuba ha sido un fenómeno recurrente durante años, impulsado por la crisis económica y la falta de oportunidades laborales.
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