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En un emotivo gesto de solidaridad, el Club de Triciclos Eléctricos Habana ofreció este lunes transporte gratuito a pacientes y familiares del Hospital Oncológico de La Habana, iniciativa que formó parte de la celebración por el segundo aniversario de la creación del grupo.
“Tendrá todas sus motos a disposición de familiares y pacientes del hospital oncológico con motivo de facilitarte el transporte desde y hacia sus visitas al mismo”, anunció Georkys González Abad, integrante del club, a través de una publicación en el grupo Facebook “Club Triciclos Eléctricos Habana”.
Los viajes, realizados en el horario de la mañana, fueron totalmente gratuitos y organizados de forma voluntaria por los integrantes del club, quienes pusieron a disposición sus vehículos y números de contacto para quienes necesitaran el servicio.
En una publicación posterior, González compartió un mensaje inspirador sobre la importancia de actuar sin esperar las condiciones perfectas.
“Si algo te importa y quieres hacerlo ‘antes o después’, hazlo ya... No necesitamos magia para cambiar el mundo, tenemos todo lo necesario en nuestro interior”, expresó.
Además, acompañó su publicación con una galería de imágenes que evidenció la positiva acogida de la iniciativa por parte de los pacientes y sus familiares.
Por otro lado, desde el grupo escribieron a CiberCuba para compartir lo vivido: “Un club de motos, llamados Triciclos Eléctricos Habana, dieron servicio de taxi gratuito a pacientes y familiares llevándoles un rayito de esperanza”.
“Contamos con su apoyo para que acciones como estas no se queden en el olvido y sean ejemplo para otros”, solicitaron.
Este tipo de iniciativas ciudadanas, surgidas de la empatía y la acción directa, cobran un valor especial en un contexto donde las dificultades para el transporte y la atención médica afectan a muchos cubanos.
En medio del profundo deterioro económico que atraviesa Cuba, marcado por la escasez de alimentos, medicamentos y servicios básicos, la solidaridad ciudadana ha emergido como un recurso vital para enfrentar situaciones extremas.
El caso de Ahittana, una niña con síndrome de Lennox-Gastaut en Pinar del Río, ilustra esta realidad. Gracias a donaciones de cubanos dentro y fuera de la isla, su familia logró comprar una casa cercana al hospital pediátrico, lo que permitirá brindarle cuidados más adecuados y seguros, en un entorno adaptado a sus necesidades médicas. La madre agradeció profundamente a quienes hicieron posible este gesto, resaltando que sin esa ayuda, su hija no estaría viva.
Otra muestra conmovedora de este espíritu solidario se dio a conocer en Santiago de Cuba, cuando cientos de personas acudieron en busca de comida a la casa de José Daniel Ferrer, un líder opositor que, con apoyo de familiares y amigos, cocinó grandes cantidades de arroz y frijoles para repartir gratuitamente en su barrio.
Otro ejemplo ocurrió cuando dos mujeres organizaron una recolecta para llevar donaciones a niños del Hogar Amparo Filial, ubicado en La Habana. La iniciativa logró entregar ropa, juguetes, leche en polvo y otros productos esenciales, provocando alegría entre los menores y sus cuidadores.
Las organizadoras señalaron que, aunque sus recursos eran limitados, no podían quedarse de brazos cruzados ante tanta necesidad. Su acción fue ampliamente celebrada en redes sociales, como ejemplo de compromiso social ante la falta de respuestas estatales.
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