El pasado Viernes Santo, a las 4:30 de la tarde, el activista Yasser Sosa Tamayo, quien se dedica a apoyar a ancianos y personas en situación de vulnerabilidad en Santiago de Cuba, conoció en un parque a Joelis, un adolescente de 14 años que vendía polvorones para ayudar económicamente a su madre y su hermanita de 10 años.
El encuentro quedó registrado en un video que Yasser publicó en Instagram, donde el propio Joelis explica su situación con una sencillez que golpea: "Para hacer una platica para ayudar a mi familia".
En la grabación se ve al activista acercarse al menor y preguntarle cuántos polvorones le quedan. Joelis responde que 14, a 50 pesos cada uno, lo que suma 700 pesos. Al preguntarle si su mamá trabaja, el adolescente responde que sí.
"Tú deberías ahora mismo estar pensando en estudiar, en divertirte y estás asumiendo un rol que realmente lleva admiración. Un rol que es de un hombre, de una persona que debería atender", le dijo Sosa Tamayo al muchacho, visiblemente conmovido.
Le compró los 14 polvorones y le dejó dinero adicional, pidiéndole que se fuera a casa a descansar. "Vamos a comprarte los polvorones, que serían 700 pesos, porque necesito que te vayas para la casa ya, que vayas a divertirte, a bañarte, quizás a dar una vuelta ahorita", le dijo.
Pero lo que ocurrió después superó cualquier expectativa: Joelis, en vez de guardar los dulces, aceptó regalárselos a los niños que jugaban en el parque.
Sosa Tamayo describió el gesto con estas palabras: "Él, que salió a vender porque hace falta dinero en casa, eligió compartir. Él, que conoce la escasez, actuó como quien vive en abundancia".
El caso de Joelis no es un hecho aislado. Es el reflejo de una crisis que obliga a niños y adolescentes cubanos a asumir responsabilidades que no les corresponden.
Sosa Tamayo ha documentado una cadena de situaciones similares en Santiago de Cuba: en octubre pasado denunció el caso de un niño de nueve años vendiendo pastillas de pollo en la calle Enramadas.
En diciembre, el de otro de 11 años que vendía pudines para ayudar a su abuelo, y el de un adolescente de 15 años con traqueotomía que vendía pizzas pese a su delicado estado de salud.
La ley cubana fija en 17 años la edad mínima para trabajar, y la Constitución prohíbe el trabajo infantil. Sin embargo, el régimen no ha adoptado medidas efectivas para frenar su expansión.
Estudios recientes muestran que el trabajo infantil informal se ha expandido de forma visible en medio de la crisis.
Detrás de cada uno de estos casos hay una causa estructural: 67 años de dictadura comunista han hundido la economía cubana hasta niveles críticos. El PIB acumula una contracción de aproximadamente el 11 % en cinco años, con una caída del 5 % solo en 2025.
Los apagones han llegado a durar entre 25 y 30 horas. La escasez de alimentos, combustible y medicamentos es crónica. En ese contexto, las familias monoparentales -como la de Joelis- son las más vulnerables, y los menores terminan siendo quienes sostienen lo que el Estado ha abandonado.
"Un niño en la calle intentando ayudar a su mamá cuando a esa edad debería estar ocupado en juegos, cuadernos, travesuras, no en aprender tan temprano el peso de la necesidad", escribió Sosa Tamayo.
Y cerró con una reflexión que resume la paradoja de la Cuba de hoy: "Hoy no fue solo un niño vendiendo polvorones. Fue la infancia recordándonos, en plena calle, cuánto se ha endurecido el mundo… y cuánto sigue salvándolo la bondad cuando aparece".
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Infantil y la Situación Económica en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Joelis, un niño de 14 años, vende polvorones en Santiago de Cuba?
Joelis vende polvorones para ayudar económicamente a su madre y su hermana menor, debido a la difícil situación económica que enfrenta su familia. Este caso refleja la grave crisis que obliga a muchos menores en Cuba a asumir responsabilidades adultas.
¿Cuál es la situación del trabajo infantil en Cuba?
El trabajo infantil en Cuba está prohibido por la ley, que fija en 17 años la edad mínima para trabajar. Sin embargo, la crisis económica está llevando a un aumento del trabajo informal entre menores, quienes asumen roles laborales para sostener a sus familias debido a la falta de medidas efectivas por parte del régimen para frenar esta expansión.
¿Qué factores han contribuido a la crisis económica en Cuba?
La economía cubana ha sido gravemente afectada por 67 años de dictadura comunista, lo que ha resultado en una contracción del PIB de aproximadamente el 11 % en cinco años. La crisis se ha agravado por apagones prolongados, escasez de alimentos, combustible y medicamentos, y una inflación galopante, exacerbando la pobreza y la falta de recursos básicos.
¿Cómo afecta la crisis económica a las familias cubanas, especialmente las monoparentales?
Las familias monoparentales son de las más afectadas por la crisis económica en Cuba, enfrentando mayores dificultades para satisfacer sus necesidades básicas. La falta de recursos, combinada con el abandono estatal, obliga a muchos menores a trabajar para contribuir al sustento familiar, lo que erosiona su infancia y desarrollo personal.
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