A partir del 2 de abril, todos los automóviles fabricados fuera de Estados Unidos estarán sujetos a un arancel del 25 %. La medida impuesta por el presidente Donald Trump busca "proteger la industria automotriz nacional" y marcará un "Día de la Liberación" económica.
La decisión impactará directamente a algunas de las marcas y modelos que se ensamblan en México y son las más populares entre los consumidores estadounidenses.
Un reportaje de Univisión detalla cuáles son los seis autos más importados que se verán afectados por esta medida:
- Chevrolet Equinox – 219,071 unidades importadas
- Toyota Tacoma – 213,091 unidades
- Nissan Sentra – 179,767 unidades
- Honda HR-V – 166,156 unidades
- Ford Maverick – 165,337 unidades
- Ford Bronco Sport – 148,215 unidades
México es un pilar clave en la industria automotriz para el mercado estadounidense. El 80 % de los vehículos ensamblados en México tienen como destino final Estados Unidos.
En la industria automotriz mexicana trabajan más de 109.000 personas en el ensamblaje de vehículos y más de 664.000 en la industria de autopartes.
Trump fue tajante al declarar que no habrá excepciones, ni siquiera para aliados como Canadá, México o países europeos.
La política también se aplicará a partes de automóviles, incluidos motores y transmisiones, que estarán sujetas a los nuevos aranceles a más tardar el 3 de mayo, a menos que cumplan con los requisitos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El gobierno estadounidense estima que esta medida podría generar hasta 100.000 millones de dólares anuales, que serían destinados a proyectos de infraestructura y a reducir la deuda nacional.
Sin embargo, los consumidores no están felices porque no solo se encarecerán los carros nuevos. Ir al mecánico a dar mantenimiento o cambiar piezas claves será más costoso aún.
Las acciones de los principales fabricantes de automóviles como General Motors, Ford y Stellantis ya sufrieron caídas en la bolsa. GM perdió más del 7 %, mientras que Ford y Stellantis cayeron más del 4 %, reflejando el nerviosismo del sector ante los posibles efectos de la medida.
Fabricantes y expertos advierten que trasladar toda la cadena de producción a suelo estadounidense no es una opción viable a corto plazo, lo que podría traducirse en un alza significativa en los precios para los consumidores.
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