Instituto de Hematología de Cuba se pronuncia sobre la muerte del niño Damir



Wilfredo Roque García, director del Instituto de Hematología de Inmunología de Cuba Foto © Captura de video de Facebook de Canal Caribe

Este artículo es de hace 1 año

El Instituto de Hematología de Inmunología de Cuba, donde estuvo ingresado el niño Damir Ortiz antes de viajar a Estados Unidos, se pronunció sobre la muerte del menor.

Su director, Wilfredo Roque García, afirmó en un comunicado que el colectivo del centro siente "dolor y consternación", y que Damir recibió allí "atención y cuidados de médicos, enfermeras y de todo el que tuvo relación con su hospitalización".

Roque García, uno de los especialistas que en la televisión cubana defendió la atención que le dieron a Damir y culpó a su madre de interferir en el tratamiento, asegura ahora que los médicos que tratan esas patologías crean un vínculo afectivo con el paciente y su familia.

"La experiencia acumulada en el tratamiento de dolencias oncohematológicas en edades pediátricas no nos hace inmunes al dolor. La muerte de un niño siempre produce sobrecogimiento y conmoción, nos unimos al luto y el dolor de sus familiares", añadió.

Por último, agradeció a los médicos de Estados Unidos que trataron a Damir y se brindó a colaborar con ellos en casos complejos como este, "siempre desde los preceptos de la ciencia y la ética médica".

Roque García no se refirió en intervención a los pedidos de la Eliannis Ramírez, la mamá de Damir, para que el MINSAP le permitiera atenderlo en el extranjero.

El niño padecía de neurofibromatosis tipo 1, diagnosticada a los dos años, pero se fue deteriorando con el tiempo debido a la mala gestión, la falta de recursos y la inoperancia del sistema de salud cubano, ya que tuvo incluso un diagnóstico erróneo de leucemia y le administraron un tratamiento inadecuado.

Cuando el gobierno le permitió salir, en marzo, para recibir tratamiento médico especializado en Estados Unidos, ya estaba en estado crítico.

Su traslado fue posible gracias a una intensa campaña de recaudación de fondos y al apoyo de la sociedad civil cubana.

Damir falleció el sábado en el Nicklaus Children's Hospital de Miami, donde a pesar de los esfuerzos, no logró vencer una bacteria extremadamente agresiva que contrajo en Cuba y que le fue diagnosticada tras su llegada a Estados Unidos.

La noticia de la muerte ha estremecido a la comunidad médica fuera de Cuba que se implicó activamente en su caso.

Doctores cubanos que trabajaron incansablemente para que el pequeño recibiera el tratamiento adecuado fuera del país, han expresado su dolor y enojo al conocer el desenlace fatal.

Lucio Enriquez Nodarse, quien participó en la campaña para llevar a Damir a Estados Unidos, publicó un video en el que mostró su indignación.

"Damir ha muerto y lo mató la dictadura del Partido Comunista de Cuba. No es Estados Unidos el culpable de la muerte de Damir, no nos dejemos manipular. El único responsable de la vida de Damir y de todos los niños cubanos se llama Partido Comunista", dijo con firmeza.

También Miguel Ángel Ruano Sánchez, médico a quien el régimen está difamando y acusando de falsificar su currículum, expresó su dolor con un mensaje lleno de emoción:

"¡Mi niño de mi corazón! Este mundo asqueroso no era un lugar para un ángel como tú, ¡SIEMPRE LO SUPE! Ya no sufre tu cuerpo, ya eres libre. Ya no estás acostado en una cama sufriendo sin poder caminar. Ya no estás ciego, tus ojos están llenos de luz", publicó en Facebook.

Los médicos y activistas que lucharon por Damir también destacaron la valentía de Eliannis, su mamá. "Madre, guerrera incansable", escribieron, en reconocimiento a su coraje para enfrentarse al régimen para tratar de salvar la vida de su hijo.

El caso, que fue mediático y conmocionó tanto dentro como fuera de Cuba, dejó al descubierto no solo las fallas del sistema de salud, sino también la desidia de un régimen que prioriza la ideología por encima de la salud y el bienestar de su pueblo.

El lamento colectivo de médicos, activistas y ciudadanos cubanos resalta la lucha de un pueblo que, aunque no siempre tiene las armas, encuentra en la solidaridad y la verdad la única manera de hacer frente a las injusticias.

Este caso ha dejado una huella profunda en la sociedad cubana, y la muerte de Damir representa no solo una tragedia personal para su familia, sino también un símbolo de la ineficacia de un sistema que sigue poniendo en riesgo la vida de los más vulnerables.

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