Cubano detenido en Miami prefiere ser deportado que seguir en una prisión de ICE



Cubano arrestado (I) y momento en que la policía lo detiene (D) Foto © Vilma Pérez Delgado

Este artículo es de hace 1 año

Eduardo Núñez González, un cubano de 60 años arrestado en Miami mientras sacaba la basura frente a su casa, ha dicho a su familia que prefiere ser deportado antes que continuar sufriendo las condiciones inhumanas del centro de detención donde permanece recluido.

Tras ser detenido por agentes de inmigración el 20 de marzo, fue trasladado a la prisión del condado de Torrance, en Nuevo México, donde, según sus allegados, está encadenado, aislado y sin atención médica, según reportó el Miami Herald.

Núñez fue arrestado sin previo aviso mientras sacaba la basura en su casa de North Miami, en un momento que quedó registrado por la cámara de vigilancia al ser esposado por la espalda.

Su esposa, Vilma Pérez Delgado, aseguró que no se le permitió despedirse de él ni entregarle su pasaporte español.

Ambos, ciudadanos cubanos con nacionalidad española, llegaron a EE.UU. desde España en 2014 y solicitaron la residencia en 2015 bajo la Ley de Ajuste Cubano.

Mientras a ella se le aprobó rápidamente la residencia y obtuvo la ciudadanía en enero de 2025, a Núñez le negaron la green card en 2022, tras siete años de espera.

La familia volvió a presentar la solicitud en 2023 con toda la documentación actualizada, incluidos certificados penales limpios de Cuba, España y EE.UU., pero nunca obtuvieron respuesta, y solo 18 días antes del arresto, recibieron la carta oficial de denegación.

Inicialmente, Núñez fue llevado al centro de detención de Krome, donde pasó tres días sin bañarse ni cambiarse de ropa, durmiendo en el piso de una sala saturada de detenidos.

Luego fue trasladado al Centro de Transición de Broward, donde pudo acceder a una cama, pero antes de que su esposa pudiera visitarlo, fue enviado en medio de la noche, esposado y con grilletes, a Nuevo México.

Según su esposa, no se le informó a dónde lo llevaban, ni si sería deportado a Cuba, a España o a otro destino.

En Torrance, según denuncian, permanece encadenado a la cintura las 24 horas del día, y solo se le libera una mano para poder tomar el teléfono y hablar con su familia.

Según Pérez, Núñez no recibe visitas, no tiene acceso al exterior ni sabe si es de día o de noche, y pese a padecer bronquitis crónica, no ha recibido atención médica.

La familia ha solicitado formalmente su deportación a España, donde viven su hija y sus nietos, y están dispuestos a pagar el pasaje.

“En esta tragedia, decidimos como familia que lo mejor es que lo deporten a España”, dijo su esposa al Miami Herald.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) confirmó que Núñez González está bajo una orden final de deportación y permanecerá en custodia hasta su salida del país, indicó el portal de noticias.

La abogada Rebeca Sánchez-Roig, de Catholic Legal Services en Miami, señaló que una espera de siete años en una solicitud de ajuste es excesiva y suele indicar problemas graves dentro del expediente o errores administrativos.

Pérez asegura que el expediente de su esposo fue extraviado por inmigración y que en una ocasión fue citado a una entrevista que tuvo que ser pospuesta porque el archivo no aparecía.

Pese a estar detenido, Núñez sigue en contacto con los empleados del negocio familiar que ambos fundaron en 2018: una pequeña empresa de grúas llamada Chaveli Towing.

Su esposa, ahora sola al frente del negocio, lo describe como un hombre trabajador, solidario y profundamente comprometido con su familia.

“Él es mi mejor amigo”, dijo, y afirmó que está dispuesta a seguirlo donde sea que lo deporten. Su fe cristiana y el apoyo de su comunidad la sostienen en medio de esta difícil situación.

Desde principios de marzo de 2025, se han intensificado las acciones del ICE contra ciudadanos cubanos en Estados Unidos, como parte de una política migratoria más estricta.

El 27 de marzo, aterrizó en Cuba un vuelo con cubanos deportados desde EE.UU., lo que marcó la continuidad de un flujo que, según fuentes oficiales, sigue un ritmo similar al de la administración Biden, siempre dependiendo de la autorización expresa del gobierno cubano para cada retorno.

Días después, el 30 de marzo, se conoció el caso de un cubano detenido en el centro de Krome, en Florida, quien denunció estar gravemente enfermo y sin atención médica, lo que incrementó la presión pública sobre las condiciones de los centros de detención de ICE.

En su testimonio, el hombre aseguró: "Me estoy muriendo", lo que despertó una fuerte preocupación entre organizaciones pro derechos humanos y la comunidad migrante cubana.

Ya en abril, el día 6, ICE volvió a estar en el centro del debate al arrestar a un joven cubano el día de su cumpleaños, separándolo de su hijo menor, con quien vivía en Miami. La detención se produjo durante una verificación rutinaria, dejando al menor a cargo de amigos de la familia.

El suceso alimentó críticas sobre la sensibilidad de las autoridades migratorias ante los efectos sociales de sus operativos.

Dos días después, un giro menos frecuente tuvo lugar cuando ICE liberó a un anciano cubano, también arrestado en un operativo reciente.

El hombre había estado recluido por más de una semana, en condiciones similares a las denunciadas por otros detenidos, lo que sugiere que la agencia responde ocasionalmente a las denuncias y la presión social acumulada.

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