En medio de crecientes molestias populares por los extensos cortes eléctricos, directivos de la Empresa Eléctrica de Cienfuegos explicaron en el programa televisivo 'Con Energía' las causas técnicas que imposibilitan la rotación de circuitos en la provincia, lo que ha derivado en apagones de hasta 25 horas consecutivas.
Durante la emisión, el ingeniero Amaury Ojeda Fernández, director técnico de la empresa, aseguró que "no se pueden rotar circuitos" debido a que el territorio no cuenta con la capacidad energética suficiente para implementar una programación que permita alternar los apagones.
En muchos momentos, señaló el directivo a Perlavisión, solo hay disponibles entre 3 y 4 megawatts para el servicio, lo que se traduce en que apenas dos o tres circuitos pueden estar activos simultáneamente.
Este fenómeno se debe, explicó, al aumento del llamado "apagable" de la provincia –la carga susceptible de desconexión– que pasó de 61 a 71 megawatts con el cambio de temporada.
Sin embargo, en días recientes, la demanda de corte superó los 73 megawatts, obligando a desconectar incluso circuitos considerados "no apagables", como los que abastecen servicios económicos estratégicos y hospitales.

“No tenemos reserva para rotar. Por eso los circuitos se han extendido a más de 20 o 25 horas sin electricidad”, indicó Ojeda Fernández, quien también reconoció que el sistema no tiene capacidad de planificación precisa, por lo que ofrecer un cronograma confiable sería, en sus palabras, “engañar a la población”.
A pesar de que la Empresa Eléctrica afirma que no ha modificado el estatus de los circuitos protegidos, como el 92 y el 20, admitieron que se han apagado temporalmente “con la venia de Salud Pública” para poder sostener la demanda. Esta medida ha generado dudas y reclamos entre los cienfuegueros, que se preguntan por qué algunos circuitos parecen recibir un trato privilegiado.
Las autoridades también negaron que existan condiciones para sancionar el derroche eléctrico en los circuitos protegidos, aunque reconocieron la existencia de casos aislados de fraude e instalaciones ilegales para evadir los apagones. La fiscalización, apuntaron, se limita a verificar el cumplimiento de contratos eléctricos y detectar conexiones clandestinas.
Mientras la población exige soluciones y la sincronización de la unidad tres de la termoeléctrica “Carlos Manuel de Céspedes” se perfila como una esperanza próxima -prevista para la primera quincena de abril, con 158 MW de potencia nominal-, la provincia sigue enfrentando una crisis energética que, según las autoridades, tiene difícil remedio a corto plazo.
Malestar ciudadano y desigualdad territorial
Más allá de las limitaciones técnicas, los prolongados apagones han generado un creciente malestar en la población, que denuncia no solo la duración de los cortes, sino también la desigualdad en su aplicación entre provincias y municipios.
Testimonios como el de una madre cubana que pasó 24 horas sin electricidad con su hijo enfermo han conmocionado en redes sociales y medios independientes.
Mientras en territorios como La Habana se anuncian apagones de solo cuatro horas, provincias como Cienfuegos, Holguín o Sancti Spíritus reportan interrupciones de más de 20 horas, lo que ha generado indignación ciudadana y reclamos de equidad en la distribución de la carga.
En 2022, las autoridades de La Habana anunciaron los llamados "apagones solidarios", una medida simbólica con la que pretendían compartir el sacrificio energético de las provincias. Sin embargo, la iniciativa fue duramente criticada por su escasa efectividad y por percibirse como un gesto cosmético que no alteraba la estructura de privilegios energéticos en la capital.
A pesar del malestar popular, el gobierno cubano ha intentado deslindarse de la responsabilidad. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, declaró que planificar los apagones a nivel nacional es “extremadamente complejo”, dejando en manos de las autoridades locales el peso político de la crisis.
La reciente intervención del Partido Comunista en el despacho de carga también ha sido interpretada como un intento de controlar la narrativa ante el creciente descontento social.
Los reclamos por desigualdad energética han cobrado fuerza en redes sociales, donde usuarios de provincias han expresado su frustración frente a la aparente estabilidad de servicios en zonas selectas de la capital. En contraste, en circuitos rurales y periféricos, se acumulan cortes que superan las 28 horas.
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