Beatriz Johnson Urrutia, principal dirigente de Santiago de Cuba, afirmó este miércoles que “el Partido no está por encima del pueblo, sino dentro de él”, una frase que bien podría interpretarse como una burla.
La expresión, pronunciada en tono de reconocimiento y reflexión política, aparece en una intervención publicada por el periódico local Sierra Maestra, órgano oficial del régimen en Santiago de Cuba, y busca exaltar el papel de la militancia comunista en el contexto actual.
Según la funcionaria, ser parte del Partido Comunista de Cuba (PCC) implica “escuchar más que hablar, acompañar más que dirigir, sostener más que brillar”.
Una definición modesta, aunque poco común en las estructuras de poder del país, donde las decisiones suelen imponerse desde arriba, sin mucha escucha, sin mucho acompañamiento, y con brillo cuidadosamente controlado.
La dirigente también recurrió a una máxima de Fidel Castro para recordar que en el Partido deben primar “el mérito, la capacidad y la modestia”, y que “ningún cargo puede ser excusa para el privilegio”.
Todo esto mientras cargos intermedios y altos continúan disfrutando de ventajas que la mayoría de los cubanos apenas puede imaginar, y en un contexto de recientes escándalos de corrupción vinculados a dirigentes partidistas.
En su mensaje, la primera secretaria reconoció que Cuba vive un contexto complejo, no solo económico, sino también “cognitivo, simbólico y cultural”.
Advirtió que las redes sociales muchas veces se convierten en trincheras de ruido y manipulación –según ella–, y defendió la necesidad de sostener “la verdad con serenidad” y ejercer la política como “una pedagogía de humanidad”.
“Hoy más que nunca, necesitamos un Partido que se parezca al país que construimos y soñamos juntos”, expresó.
Un deseo que, para muchos, sigue chocando con la realidad concreta de un país donde el Partido —más que dentro del pueblo— está por encima de la ley, los medios, las instituciones y la voluntad popular.
El mensaje concluye con un llamado a “resistir sin perder la ternura”, apelando a un lenguaje de sensibilidad militante, justo cuando millones de cubanos resisten sin recursos, sin libertades y sin muchas opciones.
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