Mientras en Cuba persisten las dificultades para conseguir productos básicos como pan, leche o huevos, el régimen ha presentado con orgullo una nueva línea de cereales: Guaní, creada específicamente para abastecer al sector turístico.
Según reportó la Agencia Cubana de Noticias, el producto es fruto de la empresa mixta Proxcor S.A., una fusión entre la compañía eslovaca Proxenta y la estatal cubana Coralsa.
Su lanzamiento tuvo lugar en el emblemático Hotel Nacional de Cuba, donde los grupos hoteleros Cubanacán y Gran Caribe firmaron convenios para garantizar su distribución en instalaciones turísticas.
Zuzana Skolárová, gerente general de Proxcor, explicó que Guaní surge para cubrir la demanda de cereales en el turismo, ya que Cuba no cuenta con una fábrica de este tipo de alimento y depende de importaciones desde países como España y México.
En paralelo, dijo, la empresa participa en proyectos sociales en Caibarién, localidad donde está enclavada la planta.
Alejandro Castellanos, director de marketing, aseguró que el cereal es “natural, sin conservantes ni aditivos artificiales”, elaborado con materias primas cubanas como miel, cacao, coco y maní.
Todo ello, empacado en envoltorios “amigables con el medioambiente”, mientras en muchos hogares cubanos los alimentos se transportan en pomos reutilizados y cartuchos improvisados.
Aunque se contrata a expertos extranjeros, la receta —según dijo la gerente— se diseña en la isla y busca posicionar un producto “de alta calidad y buen sabor”.
“Muy rico”, subrayó el directivo, aseveraciones que resultan hasta ofensivos en una realidad donde los niños, con muchísima suerte, pueden tomar algo de leche en la semana, y ni pensar en productos como cereales.
Proxcor, que también produce sorbetos y galletas, lleva operando desde 2019, con ventas dirigidas principalmente a entidades estatales y formas de gestión no estatal.
Además, patrocina eventos culturales y deportivos, consolidando su presencia en un mercado que sigue siendo selectivo.
La llegada de Guaní ocurre en un país donde el cereal —como alimento cotidiano— no forma parte del consumo habitual de la mayoría de la población, y donde el acceso a productos básicos continúa marcado por el desabastecimiento, la libreta de racionamiento y los precios del mercado informal.
En 2023, el gobierno cubano reconoció públicamente los problemas estructurales y de calidad en los servicios turísticos de la isla, a pesar de que el sector continúa siendo una de sus mayores prioridades económicas.
Esta admisión llegó en un contexto donde la precariedad de los servicios contrasta con la insistencia estatal en promover el turismo como motor de desarrollo, incluso a costa de recursos nacionales limitados.
Más adelante, en 2024, la prensa oficial cubana reveló que numerosos hoteles del país estaban importando alimentos del extranjero para abastecer a sus huéspedes, debido a la imposibilidad de mantener el suministro con productos nacionales.
Esta práctica generó controversia, ya que ocurre en un país donde persiste el desabastecimiento crónico de productos básicos como leche, pan o arroz, lo cual afecta de manera directa a la población.
En febrero pasado, una publicación en redes sociales mostró el buffet de un hotel cinco estrellas en Cuba, donde la escasez también se hacía notar: "había arroz", escribió una usuaria que quedó sorprendida por la austeridad del menú.
La publicación avivó el debate sobre la priorización del turismo frente al bienestar del pueblo cubano, poniendo en evidencia que ni siquiera en los espacios más privilegiados de la economía se logra un abastecimiento estable.
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