Una jornada nacional de protesta contra el presidente Donald Trump y su administración convocó este sábado a miles de manifestantes en todo Estados Unidos, en abierta oposición a lo que califican como un ataque sistemático a las instituciones democráticas y las libertades civiles.
Según información publicada por CNN, más de 80 concentraciones se realizaron frente a capitolios estatales, juzgados y ayuntamientos en numerosos estados, como parte de las manifestaciones conocidas como “50501”, siglas de “50 protestas, 50 estados, un solo movimiento”.
Los participantes denunciaron lo que consideran abusos del poder ejecutivo, incluyendo deportaciones sin el debido proceso, el desmantelamiento de agencias federales clave y amenazas a la educación superior.
Además, las protestas coincidieron con el 250 aniversario del inicio de la Guerra de Independencia de Estados Unidos, lo que los organizadores aprovecharon para establecer paralelismos simbólicos entre la lucha por la libertad en el siglo XVIII y la defensa de la democracia en la actualidad.
En Washington DC, miles de personas se congregaron frente a la Casa Blanca, portando carteles con lemas como "El pueblo derrotará a Trump" y "El poder del pueblo vencerá a la crueldad de Trump". También se concentraron cerca de la residencia del vicepresidente J. D. Vance, quien actualmente está en Roma. Mientras que Trump estaba en su club de golf en Virginia.
De acuerdo a la información de Efe, una de las principales denuncias del movimiento es el papel que juega dentro del gobierno el magnate Elon Musk, quien ha impulsado un recorte federal que ha llevado al cierre de instituciones y al despido de cientos de trabajadores. Un letrero de “Fuck Musk”, en el centro de Manhattan, así lo visibilizaba.
“Odian a los gays, odian a los negros, odian a los judíos, odian a los extranjeros”, dijo un manifestante a Efe, mientras calificaba al director del Departamento de Eficiencia Gubernamental como un “supremacista blanco en EE.UU.”.
Uno de los focos principales de las protestas fue el rechazo a las políticas migratorias del Gobierno, intensificadas en medio de una reciente decisión de la Corte Suprema de suspender las deportaciones ordenadas por Trump en virtud de una ley de 1798 sobre "enemigos extranjeros".
Frente a la Biblioteca Pública de Nueva York, a escasos metros de la Torre Trump, los manifestantes coreaban “¡Los inmigrantes son bienvenidos aquí!”, en un acto cargado de simbolismo.
Las pancartas con el nombre de Kilmar Abrego, el salvadoreño deportado por error y recluido en la prisión de máxima seguridad más grande de El Salvador, se hicieron notar entre la multitud.
También se alzaron numerosas críticas al polémico Centro de Confinamiento de Terrorismo (CECOT), el cual Trump ha propuesto como modelo para su política penitenciaria. Muchos carteles lo denunciaban abiertamente como “un campo de concentración”.
Las movilizaciones también incluyen actividades comunitarias como distribución de alimentos, talleres y vigilias, reflejando un enfoque integral en la resistencia cívica.
Estas manifestaciones se inscriben dentro del movimiento "¡Fuera las manos!" o #HandsOff, en inglés, el cual surgió como respuesta a las políticas implementadas por Trump en este segundo mandato, especialmente aquellas relacionadas con recortes en programas sociales y la influencia del multimillonario Musk en el gobierno.
El pasado sábado 5 de abril, también se organizaron protestas en los 50 estados y fueron respaldadas por más de 150 grupos, incluyendo organizaciones de derechos civiles, sindicatos y defensores de la comunidad LGBTQ+.
Estas protestas representan una de las mayores movilizaciones de resistencia desde el inicio del segundo mandato de Trump, reflejando una creciente preocupación ciudadana por el rumbo de las políticas federales y la influencia de las élites económicas en la toma de decisiones gubernamentales.
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