Un video publicado en TikTok por el perfil @sigue.a.cuba muestra la visita de un cubano a la recién inaugurada tienda "Casalinda", en la emblemática esquina de San Rafael y Galiano, en el corazón de Centro Habana. Lo que allí encontró, según sus propias palabras, superó sus expectativas.
"Sinceramente, creo que aquí hay más variedad que en el Supermercado de 3ra y 70", afirmó el usuario mientras recorría los pasillos del establecimiento, sorprendido por la presencia de productos de origen italiano, entre ellos la popular crema de avellanas Nutella.
La tienda fue instalada en el histórico edificio que albergó el Ten Cents, símbolo del comercio habanero en la década de 1950. El régimen la reinauguró a inicios de abril como “Casalinda”. Solo acepta pagos en dólares estadounidenses o mediante tarjetas bancarias "Clásicas", financiadas desde el exterior.
“Aquí no funciona el MLC”, precisó el joven cubano en su video.
Además de alimentos y productos para el hogar, "Casalinda" ofrece ropa, calzado y una amplia gama de electrodomésticos importados desde Europa y Asia. Con más de 10,000 artículos disponibles, el espacio ha sido presentado en redes sociales como “el nuevo centro comercial favorito” de La Habana.
El acceso está restringido a una minoría de cubanos que reciben remesas, cobran en divisas o tienen vínculos con el mercado informal del dólar. Quienes sobreviven con salarios en pesos devaluados, solo pueden visitar "Casalinda" como si fuera un "museo del lujo" donde no podrán llevarse nada a la boca.
Este proyecto está liderado por Bartolomeo “Beto” Savina Tito, un empresario italiano con más de tres décadas de presencia en Cuba, conocido por sus vínculos con GAESA, el conglomerado militar que controla buena parte de la economía nacional.
A través de su empresa Italsav y en convenio con Tiendas Caribe, Savina impulsa una nueva red de supermercados minoristas en dólares, comenzando con esta tienda en Centro Habana.
En 2019, el local fue centro de críticas por sus condiciones higiénicas, cuando se reportó la presencia de roedores y cucarachas. Hoy, transformado en tienda de divisas, el antiguo Ten Cents representa no solo un cambio en la oferta comercial, sino una resignificación del espacio como símbolo de desigualdad y exclusión económica.
Antes muchos cubanos podían comprar en el Ten Cents con sus modestos salarios, pero ahora allí se levanta una vitrina a la que solo acceden quienes tienen dólares en Cuba.
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