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En el marco de la inauguración de la Feria Internacional de Turismo FITCuba 2025, en La Habana, el primer ministro Manuel Marrero Cruz volvió a echar mano del discurso oficial: responsabilizó al embargo de Estados Unidos como la causa principal del colapso del turismo en la isla, pese a los múltiples factores internos que han deteriorado la imagen del país como destino internacional.
“Recuperar y desarrollar el turismo en Cuba es una cuestión de honor”, afirmó Marrero durante su intervención, recogida por el diario oficialista Granma, sin ofrecer una autocrítica real a las deficiencias estructurales que aquejan al sector.
Entre apagones, desabastecimiento y hoteles en ruinas
El intento del régimen por relanzar la llamada "locomotora de la economía" contrasta con la drástica caída del turismo: según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), Cuba recibió 571,772 visitantes internacionales entre enero y marzo de 2025, una reducción del 29.7% respecto al mismo período del año anterior.
Los principales mercados emisores —Rusia, Canadá y la comunidad cubana en el exterior— han disminuido significativamente su flujo hacia la isla, ante la creciente percepción de inseguridad, desabastecimiento, apagones, precios en divisas, falta de conectividad aérea y deterioro de servicios.
Anteriormente, en declaraciones a REPORTUR.co, el propio CEO de la agencia PriceTravel, Rafael Durand, lo resumió claramente: “A Cuba no hay cómo llegar. Los turistas han perdido la confianza”.
Más promesas, mismas fallas
Durante su discurso en FITCuba, Marrero anunció una serie de medidas “audaces”, como: incentivos a la inversión extranjera y facilidades en divisas; nuevos negocios asociados al arrendamiento de inmuebles turísticos; eliminación de la tasa sanitaria en aeropuertos y marinas a partir del 1ro de mayo, y promoción de modalidades como el turismo médico, de naturaleza, comunitario o de eventos.
Sin embargo, muchas de estas estrategias ya han sido anunciadas anteriormente sin resultados visibles, mientras se ignoran las causas reales del desinterés turístico: la falta de condiciones mínimas para el visitante, la infraestructura obsoleta y la politización del sector.
Delfines y decorado propagandístico
En paralelo, el régimen relanzó terapias asistidas con delfines en hoteles de lujo de Cayo Guillermo, una apuesta desesperada por el turismo médico, presentada como novedad en la feria Salud para Todos 2025. Este tipo de iniciativas, ajenas a las necesidades urgentes del sector, recuerdan más a un intento de espectáculo propagandístico que a un programa serio de recuperación.
Diagnóstico viciado y nula autocrítica
A pesar de las constantes denuncias de operadores turísticos, turoperadores extranjeros, viajeros y hasta medios aliados del régimen, el gobierno insiste en presentar al “bloqueo” como única causa del desplome turístico, mientras ignora los impagos a proveedores, la corrupción, la improvisación logística y el deterioro institucional que alejan a Cuba de sus competidores en el Caribe.
En lugar de asumir responsabilidades, Marrero agradeció la comprensión de los socios extranjeros y se limitó a elogiar la “resistencia” del país, en una narrativa desgastada que ya ni los inversionistas ni los viajeros compran.
Mientras el gobierno maquilla las estadísticas y lanza discursos de “resistencia”, la industria turística cubana se hunde entre apagones, escombros y promesas incumplidas.
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