Miguel Díaz-Canel celebró este miércoles desde la Plaza de la Revolución en La Habana la asistencia a la marcha convocada por el Día Internacional de los Trabajadores. “Ya estamos en la Plaza. Amanece y se confirman las expectativas: Cuba siempre puede superarse a sí misma”, escribió en sus redes sociales, acompañado por su esposa, Lis Cuesta, ambos vestidos con camisetas de Cuba y bufandas palestinas.
Díaz-Canel aprovechó la ocasión para citar a Raúl Castro: “Qué clase de pueblo tenemos”, en referencia a la participación que el régimen considera un respaldo popular. La movilización, sin embargo, tuvo lugar en un contexto de profunda crisis económica y social, marcado por constantes apagones, escasez generalizada de productos básicos y una severa falta de combustible.
A pesar de esa situación, el gobierno organizó el traslado masivo de trabajadores y estudiantes desde horas de la madrugada hacia la emblemática Plaza. Como ha ocurrido en años anteriores, negarse a asistir puede tener consecuencias en centros laborales y educativos.
En redes sociales, muchos cubanos expresaron su rechazo a la marcha y criticaron la narrativa oficialista. “Lo único que se respira en Cuba es apagón”, respondieron usuarios al llamado gubernamental a celebrar los supuestos “logros del socialismo”, como había anunciado el propio Díaz-Canel en su convocatoria, reconociendo incluso que el desfile se realizaría “en medio de las más crudas carencias”.
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