Un juez federal bloqueó este lunes la decisión de la Administración Trump de cerrar el Instituto de Paz de Estados Unidos (U.S. Institute of Peace).
El Insituto fue tomado ilegalmente por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) de Elon Musk mediante “fuerza contundente, respaldada por agentes del orden de tres agencias locales y federales distintas”, dictaminó la jueza del Tribunal de Distrito de Estados Unidos, Beryl Howell, según un reporte de AP.
La demanda contra el desmantelamiento había sido lanzada por los exmiembros de la junta directiva y el expresidente de la organización.
Los demandantes sostenían que el think tank de expertos, creado para contribuir a la resolución de conflictos en el mundo, era por ley una organización independiente sin fines de lucro y, por tanto, el despido de los miembros de la junta directiva no cumplió con ninguno de los requisitos exigidos por la ley.
Asimismo, el desmantelamiento pasaba por alto los cuatro comités del Congreso que supervisan el instituto.
“La Constitución deja en claro que la autoridad constitucional del Presidente sólo se extiende hasta el Artículo II, pero incluso el Artículo II no le otorga autoridad absoluta para destituir a sus subordinados, según la jurisprudencia vinculante actual”, se lee en el dictamen.
Es decir, el fallo concluye que el Instituto no ejerce ninguna facultad del Poder Ejecutivo, sino que funciona para la investigación, la docencia y la formación académica, en el delicado ámbito de la paz global.
Además, la jueza considera que Trump “cuestionó” el juicio del Congreso y del presidente Ronald Reagan, cuando se creó la organización, y de todos los Congresos desde entonces.
Una orden ejecutiva de Trump en febrero había ordenado el cierre del Instituto. Tras un intento fallido, por esa fecha, agentes federales y miembros de DOGE tomaron la sede de la organización.
En marzo, la junta directiva y luego la plantilla de la organización fue despedida por e-mail, siguiendo el típico modus operandi de Musk y DOGE. Poco antes, para evitar el despido, estos habían interpuesto la demanda.
La decisión de la jueza federal deja sin validez estos despidos.
Durante estos primeros meses del segundo mandato de Trump, el departamento dirigido por Musk inició una cruzada contra los estandartes del llamado poder blando estadounidense, acusándolos de ser corruptos, derrochadores del presupuesto y conductores de la ideología woke.
El cierre definitivo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), fin de una era en la política de ayuda exterior de Washington, ha sido la más significativa de estas acciones.
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