El endurecimiento de los filtros consulares por parte de la Embajada de Estados Unidos en La Habana está dejando a decenas de familias cubanas atrapadas en una paradoja: cumplir con todos los requisitos del programa de reunificación familiar y, aun así, ser rechazadas por presuntos vínculos ideológicos.
Andy Leal, un joven cubano residente en Estados Unidos, esperaba desde hace más de dos años traer a su madre, Mayra Jiménez García, desde La Habana.
Habían completado el proceso legal, pagaron los trámites y asistieron a las entrevistas, pero en lugar de recibir la esperada visa de reunificación familiar, a Mayra le llegó una negativa tajante.
En declaraciones al periodista Eduardo "Yusnaby" Rodríguez, de Telemundo 51, la madre cubana explicó que fue acusada de tener lazos con el Partido Comunista de Cuba (PCC), aunque nunca militó ni tuvo actividad política.
“Esto me parte el alma. Nunca he sido comunista. Solo soy una madre que quiere estar con su hijo”, dijo Mayra desde la capital cubana.
Mayra es ciudadana española y reside en La Habana. Uno de los estatutos del PCC es que sus militantes no tengan doble nacionalidad, pero aún así la Embajada de Estados Unidos sospecha de la madre de Andy y se niega a dar el visado.
La notificación oficial entregada invocó una ley migratoria estadounidense que impide otorgar visas a personas que sean o hayan sido miembros o afiliados de partidos totalitarios. Sin embargo, no se ofrecieron pruebas ni vías para apelar la decisión.
Casos como el de Andy y su madre se están multiplicando. En Miami, abogados de inmigración y organizaciones de derechos humanos aseguran que decenas de solicitudes están siendo rechazadas bajo el mismo argumento, incluso cuando los solicitantes no han tenido cargos políticos ni vínculos ideológicos comprobables. Basta con haber trabajado para alguna empresa estatal.
¿Qué dice la Embajada de EE.UU. en Cuba sobre la reunificación familiar?
Durante una conferencia de prensa ofrecida en Miami, el jefe de misión de la Embajada de EE.UU. en Cuba, Mike Hammer, confirmó que los criterios consulares se han endurecido.
“Estamos reforzando las leyes estadounidenses que previenen que se otorguen visas a miembros del Partido Comunista de Cuba que han tenido altos cargos o que han sido militantes hasta años recientes”, explicó.
Hammer fue más allá en su justificación: “Lo que no queremos ver es que estén los represores por las calles de South Beach, tomándose un mojito. Eso no puede ser, no es justo”.
A pesar de esa postura, también admitió que el sistema puede fallar: "El equipo consular toma la mejor decisión, con la información que tienen. Tenemos que reforzar nuestras leyes y cuando hay un caso particular se puede revisar para asegurar si es, o no, correcta la decisión".
Esa pequeña posibilidad de revisión es la que ha mantenido en pie a Andy. Ha enviado cartas a la embajada, buscado apoyo legal y también ha contactado a congresistas. Su último recurso ha sido llevar a la prensa independiente su historia, en busca de justicia y visibilidad.
Desde Miami, familias cubanas piden una revisión caso por caso, mayor transparencia en los procesos y el derecho a defenderse de acusaciones sin sustento. Para muchos, la reunificación familiar está dejando de ser una garantía legal y se ha convertido en una ruleta marcada por sospechas y arbitrariedades.
Archivado en:
