"España no es solo un país, es aire que no pesa", reflexiona el joven emigrante cubano Amed González desde España en su cuenta de TikTok, donde narra el profundo contraste entre la cotidianidad en Cuba y la experiencia de emigrar a Europa.
Desde su perfil @amed.cubanitofit, el joven comparte sus emociones y observaciones tras llegar a suelo español. En uno de los videos afirma que “hay un antes y un después que solo se entiende cuando cruzas ese mar de incertidumbres”, y describe cómo en la isla “te acostumbras a hacer cola por cosas básicas, a buscar la manera de resolver, aunque no haya nada que resolver, a vivir el día como una lucha, no como una vida”. Detalla que un gesto tan común como abrir el grifo y ver salir agua de forma permanente le provocó asombro: “te quedas así como que, ¿esto es posible?, ¿esto es normal?”
En un segundo video, publicado de forma consecutiva, profundiza su reflexión. Subraya que en España “no es un lujo tener luz, transporte, internet, ir al mercado y elegir sin que sea una pesadilla” y resalta que “aquí no tienes que robar por lo que es básico”. Considera que “España no es solo un país, es aire que no pesa, es respirar tranquilo, es que el futuro deje de ser una palabra vacía”. También anima a otros cubanos que sueñan con emigrar: “No se rindan, del otro lado de la isla hay un mundo que ni se imaginan, se respira en él”.
Las publicaciones han generado una cadena de respuestas cargadas de emociones. Comentarios como “yo los primeros días me preguntaba si habría agua” o “es la libertad, aunque con una punzada en el pecho por lo que dejamos atrás”, muestran una fuerte identificación con la vivencia del joven. Otros migrantes cubanos en España lo felicitan por atreverse a contar su historia y aseguran que tomar la decisión de emigrar fue lo mejor que han hecho en sus vidas.
Estas expresiones personales forman parte de una narrativa creciente entre cubanos que, desde distintos rincones de España, utilizan las redes sociales para compartir su proceso de adaptación. Amed no es el único que ha optado por esta vía. Semanas atrás, Yasy Vidal, una joven emigrante residente en Málaga, publicó un video donde contaba cómo pasó de ser ingeniera informática en Cuba a camarera en España, y defendía con orgullo su trabajo: “Que sea camarera no borra mi título, ni mi historia, ni mis metas, ni mucho menos mi esencia; al contrario, le añade capas de fuerza, de humildad, y de humanidad”.
También llamó la atención el caso de una abuela cubana de 87 años que se sorprendía al ver el precio de un pack de jugos en un supermercado español, creyendo que costaba 1,50 euros por unidad cuando en realidad era el precio del paquete completo. Su nieto compartió el momento en TikTok, reflejando el contraste abrumador con los precios que se manejan en la isla.
Otro testimonio reciente fue el del creador conocido como Franklyn_botanica, quien desde Madrid compartió su experiencia sobre el trato recibido por parte de los españoles. Afirmó que su vivencia ha sido “increíble”, con gestos de amabilidad en tiendas, restaurantes y en el transporte público, y abrió un debate entre sus seguidores sobre la percepción del inmigrante cubano en España.
Historias como la de Amed González se suman a este archivo colectivo de vivencias compartidas, que no solo revelan los retos de emigrar, sino también el impacto psicológico que deja la vida en Cuba. “No pierdas la fe, no te rindas, porque merecemos más”, concluye en su publicación, con una mezcla de esperanza, nostalgia y determinación.
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