Bruno Rodríguez acusa a Marco Rubio de "traicionar a quienes incentivó a migrar"

Rodríguez Parrilla tildó a Marco Rubio de "arrogante" y lo acusó de haber vendido sus compromisos para comprar su cargo actual en la Casa Blanca.



Marco Rubio y Bruno Rodríguez Foto © X /@SecRubio y MINREX

Este artículo es de hace 1 año

En una nueva muestra del cinismo oficial que caracteriza al régimen cubano, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla arremetió en redes sociales contra el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acusándolo de "traicionar" a los migrantes cubanos que, según Rodríguez, él mismo habría incentivado a emigrar.

En un ataque dirigido más a distraer que a debatir, Rodríguez escribió en X: "Secretario Estado EEUU pasó de ser senador exigente y arrogante a ser eco y empleado destacado de Casa Blanca y plutocracia gobierna EEUU".

"Ha traicionado a los que incentivó a migrar, acusándolos de delincuentes y asesinos ¿Habrá vendido sus compromisos para comprar actual cargo?", agregó, junto a una foto de agentes de ICE en una detención.

El canciller cubano vuelve así a recurrir a su libreto habitual de culpar a Estados Unidos y sus representantes de los males que agobian a los cubanos, obviando completamente que su propio gobierno empujó al exilio a más de medio millón de ciudadanos solo en 2024, de acuerdo con estimaciones independientes del demógrafo Juan Carlos Albizu-Campos. La cifra oficial del régimen, como siempre, minimiza el éxodo y solo reconoce unos 250 mil emigrantes.

Bruno Rodríguez, representante de un sistema que desde 1959 ha convertido la emigración masiva en una válvula de escape política, acusa a Rubio de hipócrita, mientras él mismo representa a un gobierno que persigue a quienes deciden abandonar el país, reprime a los que piensan distinto y expulsa del trabajo o de la universidad a jóvenes por razones ideológicas.

En marzo, Rodríguez ya había llamado a Rubio "corrupto, anodino y chantajista", y lo responsabilizó de la "persecución" contra migrantes cubanos en Estados Unidos.

Sus declaraciones contrastan con la realidad de que muchos cubanos que hoy buscan legalizar su estatus en ese país lo hacen justamente por haber sido reprimidos o marginados por el sistema que Rodríguez representa.

En febrero, tras la ampliación de restricciones de visados impuestas por Washington a funcionarios cubanos involucrados en misiones médicas internacionales, Rodríguez volvió a cargar contra Rubio, acusándolo de poner "su agenda personal por encima de los intereses de Estados Unidos".

El programa de exportación de mano de obra médica, que no es más que una explotación laboral encubierta, le permite al régimen beneficiarse económicamente mientras los médicos son vigilados y separados de sus familias, algo, que a ojos de Rodríguez, no es ninguna injusticia.

Pero Marco Rubio sostiene que estas restricciones de visado a funcionarios cubanos buscan frenar la impunidad de un sistema que oprime, censura y lucra con sus ciudadanos.

En su rol como secretario de Estado, ha sido enfático en que cualquier acercamiento con La Habana debe estar condicionado a avances reales en derechos humanos y democracia.

"No tengo ninguna intención de ir a La Habana con este régimen en el poder, salvo para discutir cuándo van a irse", dijo en una entrevista.

Mientras tanto, Rodríguez mantiene una postura arrogante y desafiante. En febrero dijo que el político republicano "se quedará con las ganas" de visitar Cuba, y afirmó que "no fue invitado" porque "no sabe absolutamente nada del país".

La retórica del funcionario cubano pretende culpar a otros por el colapso de un modelo que ya no ofrece futuro a su pueblo.

Acusar al secretario de Estado estadounidense de "traicionar" a migrantes cubanos resulta grotesco cuando el verdadero traidor a sus ciudadanos es un régimen que los obliga a huir para poder vivir con dignidad.

La incoherencia de los ataques no hace más que evidenciar el desesperado intento del gobierno cubano de desviar la atención de su propio fracaso estructural.

Por su parte, Marco Rubio, uno de los críticos más férreos del régimen, ha afirmado que "el castrismo representa una amenaza directa para la seguridad nacional" de Estados Unidos y ha impulsado múltiples resoluciones para sancionar a La Habana por sus vínculos con potencias hostiles como China, Rusia e Irán.

Rubio también ha reiterado su apoyo a la oposición cubana y ha exigido que cualquier alivio o negociación con el régimen esté condicionado a cambios democráticos verificables.

"El régimen cubano ha demostrado repetidamente que no respetará los derechos humanos", afirmó en una declaración.

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