En lo que ya se considera una de las mayores operaciones de inmigración en la historia reciente de Estados Unidos, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) anunció este martes la detención de 1,461 personas en situación migratoria irregular durante una redada masiva llevada a cabo a lo largo del mes de mayo en el estado de Massachusetts.
La operación, denominada “Operación Patriot”, contó con el respaldo de múltiples agencias federales, como el FBI, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la DEA y la Guardia Costera, entre otras.
Según ICE, más de la mitad de los detenidos tenían antecedentes criminales en EE.UU. o en sus países de origen, incluidos delitos como homicidio agravado, violación, abuso infantil, secuestro y tráfico de drogas.
Varios de ellos eran presuntos miembros de pandillas como MS-13, Trinitarios, 18th Street y Tren de Aragua, así como personas buscadas mediante notificaciones rojas de Interpol, asegura la entidad.
“Cada persona arrestada estaba violando nuestras leyes migratorias, pero muchas además cometieron crímenes atroces. Con esta operación, el estado de Massachusetts es hoy un lugar más seguro”, declaró Patricia H. Hyde, directora interina de la oficina de ICE en Boston.
Además, las autoridades revelaron que al menos 277 de los arrestados ya contaban con órdenes de deportación previamente emitidas por jueces migratorios, las cuales habían sido ignoradas.
Uno de los aspectos más llamativos de la operación fue la ejecución de arrestos simultáneos en Nantucket y Martha’s Vineyard, islas de alto perfil turístico, donde fueron detenidas unas 40 personas, incluyendo un presunto depredador sexual infantil y un miembro de una organización criminal internacional.
La Guardia Costera asistió en el transporte de los arrestados desde las islas al continente, subraya la nota publicada en la página de ICE.
La operación fue coordinada con la ayuda del FBI, la ATF, el Departamento de Estado y otras agencias federales.
En palabras del agente especial a cargo del FBI en Boston, Kimberly Milka, se trató de una iniciativa "masiva y necesaria" que eliminó de las calles a individuos que "representaban un peligro persistente para la seguridad pública".
A pesar de la magnitud del operativo y la gravedad de los delitos atribuidos a los detenidos, no han faltado las voces críticas que apuntan a una posible motivación política detrás de la redada.
Analistas y organizaciones defensoras de derechos humanos han recordado que este tipo de operativos suelen coincidir con momentos de crisis nacional que afectan la imagen del gobierno federal.
En este caso, la “Operación Patriot” se produce en medio de una creciente tensión económica derivada del colapso comercial tras el regreso de aranceles proteccionistas impuestos por la administración Trump, los cuales han generado problemas inflacionarios y de abastecimiento.
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