A pesar de las sanciones anunciadas por el gobierno de Estados Unidos contra funcionarios centroamericanos vinculados al programa de exportación de médicos cubanos, México ha reiterado su compromiso con la cooperación sanitaria que mantiene con el régimen de La Habana.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, defendió este miércoles la legitimidad del programa a través del cual se han transferido millones de dólares al gobierno de Miguel Díaz-Canel.
“Hay un contrato para que médicos cubanos ayuden a la población en México. No vemos ningún problema en eso”, afirmó la mandataria en conferencia de prensa.
Sheinbaum rechazó los señalamientos de Washington, que acusa al régimen cubano de utilizar estos convenios médicos como mecanismos de trabajo forzado.
“Primero, no es trabajo forzado, no. Bueno, tendrían que demostrarlo. En el caso de México hay un contrato con Cuba y otros países, por el problema que tuvo México en el período neoliberal, pues dejaron de formarse médicos”, señaló.
Sanciones por “explotación médica”
La postura de Sheinbaum llega un día después de que el Departamento de Estado de EE.UU. anunciara restricciones de visado a funcionarios centroamericanos por participar en programas de contratación de las “misiones médicas” cubanas.
Los nombres y países específicos no han sido revelados, pero el comunicado enfatiza que las sanciones aplican también a familiares de los implicados.
“El acceso a una visa estadounidense es un privilegio, no un derecho. Estamos comprometidos con combatir el tráfico de personas, incluido el trabajo forzado”, declaró el Secretario de Estado Marco Rubio, al anunciar la medida.
Rubio subrayó que estas misiones “enriquecen al régimen cubano, mientras privan al pueblo de Cuba de atención médica esencial y explotan a los trabajadores que participan en ellas”.
Brigadas médicas: Una forma moderna de esclavitud
Según el Departamento de Estado, el programa de exportación de brigadas médicas de Cuba constituye una forma de esclavitud laboral moderna, pues impone a los profesionales condiciones severas de control, retención de pasaportes y deducción de sus salarios por parte del gobierno cubano.
Aunque estas misiones han sido elogiadas en algunas comunidades por suplir la falta de atención sanitaria, organizaciones de derechos humanos y distintos gobiernos, las califican como instrumentos políticos y económicos del régimen.
Las nuevas sanciones de Estados Unidos envían un mensaje firme a otros países que mantienen vínculos estrechos con La Habana en sectores estratégicos como la salud y la educación.
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