Este viernes fue inaugurado oficialmente el parque solar fotovoltaico “Mal Tiempo”, en el municipio de Cruces, Cienfuegos. El nombre no pudo ser más simbólico: llega en medio de uno de los peores momentos para el sistema eléctrico cubano, con apagones que siguen condenando a millones de familias a la oscuridad diaria.
La ceremonia contó con la presencia del comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, vice primer ministro de Cuba, y fue anunciada con entusiasmo por el Ministerio de Energía y Minas.
La nueva planta solar ocupará 25 hectáreas y promete aportar 21,87 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), lo cual, según el discurso oficial, representa otro “paso firme” hacia las fuentes renovables.

Pero más allá del corte de cinta, muchos cubanos se preguntan: ¿cuánto alivio real traerá este parque? ¿No es irónico que se llame “Mal Tiempo” cuando el pueblo sufre el mal tiempo eléctrico desde hace años?
¿Una gota de sol en un mar de apagones?
El parque Mal Tiempo es el tercero que se inaugura en la provincia de Cienfuegos y forma parte del ambicioso plan gubernamental para instalar más de 90 plantas solares antes de 2030. Solo en 2025, se han anunciado aperturas similares en Pinar del Río, Villa Clara, Granma, Holguín, Ciego de Ávila y Santiago de Cuba.
Sin embargo, la mayoría de estas instalaciones carecen de sistemas de almacenamiento. Es decir, solo generan energía mientras brilla el sol. Cuando cae la noche, precisamente cuando más la necesitan los hogares cubanos, no hay baterías que sostengan la producción.
Por otra parte, el gobierno cubano ha establecido metas ambiciosas para la expansión de la energía solar y una de las más llamativas es generar 1,200 MW de energía solar antes de finales de 2025. Esto implicaría la construcción de 55 parques solares en todo el país.
Sin embargo, el cumplimiento de estas metas es incierto debido a las limitaciones estructurales, la falta de inversión y la gestión deficiente del sistema eléctrico nacional.
Además, el SEN sigue en ruinas: termoeléctricas colapsadas, mantenimientos eternos, y una red de distribución en estado crítico. En ese contexto, los nuevos parques son soluciones parciales ante una crisis estructural.
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