La ciudad de Nueva Gerona carece de baños públicos dignos desde hace décadas, una realidad que convierte su principal bulevar en un lugar insalubre donde, por las noches, las esquinas y portales se usan como urinarios improvisados.
Pese a la importancia del centro urbano, las instalaciones sanitarias que una vez existieron en la capital del municipio especial Isla de la Juventud han sido abandonadas o reasignadas sin garantías de mantenimiento ni mejora, dejando a la población sin servicios básicos elementales.
“La capital pinera no dispone de baños públicos a los que pueda darse ese nombre en propiedad. Y por las noches, las columnas o entresijos de los portales asumen esa condición. Y a la mañana, transitar por la parte techada del bulevar demanda… tener… cuidado”, describió el periódico oficial Victoria.
En los años 90 del siglo pasado, la ciudad disponía de dos baños públicos con facilidades que incluían duchas, taquillas y productos para el aseo personal, operativos las 24 horas. Eran tiempos en que Nueva Gerona recibía numerosos turistas y estudiantes internacionales, impulsados por eventos como el FotoSub Internacional y figuras deportivas destacadas como la nadadora Déborah Andollo.
Pero con la agudización de la crisis económica, cerraron y sus espacios fueron ocupados por instituciones estatales, sin prever alternativas para el público. Aunque luego se planteó su rescate como parte del proyecto del bulevar, las obras nunca se materializaron.
Hoy, recuerda el medio de prensa, el único “servicio” disponible está en la calle 22, entre 39 y 37, en pésimas condiciones: sin luz, cerrado de noche y con mantenimiento inexistente.
Lo más leído hoy:
Una solución provisional existe: el teatro Victoria, adaptado como espacio al aire libre, conserva conexiones subterráneas y la infraestructura necesaria para baños públicos. Solo queda reactivar y conectar las instalaciones para que Nueva Gerona no siga arrastrando un problema que evidencia la falta de prioridades y planificación en la gestión urbana.
La prolongación de este abandono no solo degrada un espacio público vital, sino que refleja la indiferencia de las autoridades de gobierno hacia necesidades básicas que deberían ser garantía en cualquier ciudad.
En 2013, el Gobierno cubano decidió privatizar la gestión de los baños públicos con la autorización a trabajadores por cuenta propia para que puedan arrendar y explotar estos servicios y aligerar así los gastos del Estado.
La escasez de servicios sanitarios de uso público en el país constituye una razón de peso a la hora de analizar prácticas como la micción y el fecalismo al aire libre, algo que se ha ido entronizando en populosas avenidas y calles de varias urbes cubanas.
En este sentido, la prensa oficial ha llamado al emplazamiento de baños públicos en provincias como Santiago de Cuba, tras reconocer que muchos de sus habitantes han asumido como algo normal y corriente realizar sus necesidades fisiológicas en las vías públicas y a la vista de todos.
Además de la falta objetiva de suficientes baños públicos debido a la insuficiente gestión de los gobiernos locales, el fenómeno puede entenderse además como una muestra inequívoca de la degradación cívica que hoy caracteriza a la sociedad cubana, donde prolifera el irrespeto de las normas básicas del comportamiento social.
No obstante, la ciudadanía también ha denunciado el estado de insalubridad en que se encuentran no pocos baños de escuelas, aeropuertos internacionales y hospitales, en medio de la profunda crisis estructural que padece el país.
Archivado en:
