Imagen referencial (Santiago de Cuba) Foto © CiberCuba

Santiagueros practican “el fecalismo al aire libre” por falta de baños públicos

La prensa oficial  llamó al emplazamiento de baños públicos en Santiago de Cuba tras reconocer que muchos de sus habitantes han asumido como algo normal y corriente realizar sus necesidades fisiológicas en las vías públicas y a la vista de todos.

“Con la mayor naturalidad del mundo, hombres y mujeres transeúntes de la hermosa Avenida Garzón, utilizan como urinario y más, el área de los jardines de los 18 Plantas”, publicó el periódico provincial santiaguero Sierra Maestra, que sugirió que Don Emilio Bacardí Moreau “habría fallecido de un infarto, si no hubiese podido detener esas acciones”.

El artículo apareció el pasado 11 de enero en la sección de opiniones del semanario, firmado por Miguel A. Gaínza, pero no se publicó en la edición digital.

“He visto a mujeres sin el menor recato, deshacerse de sayas, pitusas… agacharse y... También he observado a adultos, llevar hasta allí a niños para evacuar, que de hecho es otra acción reprochable, pues cuando sean adolescentes o jóvenes, entenderán como lo más normal, hacer sus necesidades en plena vía pública”, detalla el autor.

Tan indecentes situaciones no son exclusivas de este punto de la urbe, pues según el referido artículo, se manifiestan por igual en otros espacios citadinos, a cualquier hora del día o de la noche, y sin el menor recato por parte de quienes lo han incorporado a sus rutinas habituales.

“Por lo antihigiénico y antidecoroso que representa practicar el fecalismo al aire libre, algo que se ha ido entronizando no solo en Garzón, que es una de las avenidas más concurridas de esta ciudad, sino en cualquier calle del centro histórico de la urbe o en sus barrios, hay que enfrentar decididamente esta situación”, sentenció Sierra Maestra.

Sin embargo, el fenómeno no puede entenderse solamente como una muestra inequívoca de la degradación cívica que hoy caracteriza a la sociedad cubana, pues muchas veces el irrespeto de las normas básicas del comportamiento social tiene como desencadenante un factor objetivo. La escasez de servicios sanitarios de uso público constituye una razón de peso a la hora de analizar esas conductas.

Con casi medio millón de habitantes y una población flotante que supera las 70 mil personas, Santiago de Cuba “no puede darse el lujo de esperar mucho más para crear no otro baño público -hay dos en Enramadas-, sino una red de baños públicos en puntos estratégicos de la urbe”, reconoce la publicación, a la vez que recuerda que “las necesidades fisiológicas humanas no se las inventa uno por placer. Llegan y ya. (…) Es imposible saber cuántas personas lo hicieron por pura gracia, por mala educación ciudadana, o apremiados por una necesidad impostergable”. 

A decir de Sierra Maestra en la urbe santiaguera no se toman muy en cuenta las necesidades fisiológicas de sus habitantes, pues además del insuficiente número de servicios sanitarios, desde una buena parte de los locales estatales que disponen de baños se les niega el paso a los “apremiados”. Otro aspecto a tener en cuenta es la existencia de varios centros gastronómicos donde se expende incluso cerveza sin disponer de un urinario. 

“He visto a trabajadores gastronómicos que han estado preparando y despachando comestibles al público en carpas situadas en Garzón, salir con delantal y gorro, atravesar el jardín, hacer sus necesidades fisiológicas, regresar y seguir laborando sin siquiera lavarse las manos”, asegura el articulista.

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