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Lo que hace apenas unos días fue celebrado como una buena noticia para miles de cubanos, hoy, al parecer, vuelve a convertirse en una pesadilla. La administración Trump ha ordenado, nuevamente, la cancelación inmediata del parole humanitario a más de 530 mil migrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, exigiéndoles abandonar el país bajo amenaza de deportación forzosa.
El anuncio, confirmado en exclusiva por CNN y sustentado por un aviso oficial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), revoca el permiso legal de residencia y trabajo concedido durante el gobierno de Joe Biden a través del programa de parole CHNV.
“Este aviso le informa que su libertad condicional ha sido cancelada”, dice el mensaje enviado por correo electrónico a los beneficiarios. “Si no sale del país, podría estar sujeto a medidas coercitivas, incluyendo detención y expulsión”.
La noticia, como todas las referidas a este contexto migratorio, ha causado consternación entre los afectados, especialmente los cubanos, quienes apenas dos días antes celebraban el anuncio de la reanudación de trámites migratorios por parte del Servicio de Ciudadanía e Inmigración, tras una orden judicial emitida en Massachusetts.
Ese anuncio incluía la reactivación de solicitudes de residencia permanente bajo la Ley de Ajuste Cubano, permisos de trabajo, TPS y otras vías legales de alivio para quienes ya llevaban más de un año y un día en EE.UU. como beneficiarios del parole.
Muchos cubanos habían interpretado esa reactivación como una luz al final del túnel tras meses de incertidumbre, y habían comenzado a preparar documentos, formularios y pruebas de arraigo con la esperanza de regularizar su situación. Hoy, esa esperanza ha sido aplastada por una orden ejecutiva que, amparada en una decisión de emergencia de la Corte Suprema, permite al gobierno de Trump acelerar las deportaciones sin garantías de defensa migratoria.
El programa de parole humanitario fue creado en enero de 2023 como una alternativa legal y segura para migrantes de países en crisis. Hasta diciembre de 2024, habían ingresado legalmente a EE.UU. mediante este mecanismo: 110,240 cubanos, 211,040 haitianos, 93,070 nicaragüenses y 117,330 venezolanos
Muchas de estas personas residen hoy en Florida y otras zonas del país, con trabajos formales, hijos escolarizados y vínculos comunitarios.
Pero desde la llegada de Trump a la presidencia, el pasado 20 de enero, el parole se ha visto bajo ataque constante. La actual decisión marca uno de los golpes más severos, desmantelando en cuestión de días una política que ofrecía una solución humanitaria a los cruces irregulares y daba a miles de cubanos la posibilidad real de una vida digna y estable en Estados Unidos.
Aunque la cancelación del parole se ampara en una decisión temporal de la Corte Suprema, el caso seguirá su curso en tribunales inferiores. “Esta decisión es un desastre humano. No se puede jugar con la vida de cientos de miles de personas que hicieron todo por la vía legal”, denunció un portavoz de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes en Miami.
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