“Cuando llegué a España pensé que yo sabía a todo lo que venía, pero no, compadre... Estas cinco cosas me dejaron con la boca abierta”, así comienza el testimonio de un joven cubano que desde Galicia compartió en TikTok las experiencias más impactantes que vivió al emigrar a Europa.
En tono cercano, enumera lo que más le sorprendió: “La comida: aquí se come muy diferente, mucho pan, mucho queso y cosas frías que en Cuba serían merienda y que aquí son almuerzo”. Luego, el clima: “Un día te pelas de frío y al otro sale el sol como si nada. Galicia me ha hecho sentir todas las estaciones en una semana”.
Uno de los aspectos que más destacó @estibito_vlogs fue la educación vial: “Aquí los carros se detienen cuando pisas un paso de cebra. Eso para mí fue como ver magia”. También le impactó el silencio urbano: “En serio, las calles suenan a nada. En Cuba hasta el silencio tiene ruido”. Finalmente, mencionó la vestimenta: “La gente sale arreglada hasta para botar la basura y yo con mi camiseta rota del Yuma. Y eso es solo el comienzo… espérate al capítulo dos porque España tiene muchas más sorpresas guardadas”.
Su publicación generó reacciones que matizaron o reforzaron sus impresiones. “Galicia es la parte más inestable de España; si vas a Andalucía o Valencia, el clima es más estable”, respondió un usuario. Otro señaló: “El almuerzo y la merienda aquí suelen ser de bocadillo porque te lo llevas al trabajo o al colegio. Nos encanta el pan, pero sí se almuerza”.
Alguien más comentó: “En España respetamos porque hay educación. No todos los vecinos tienen ganas de fiesta, algunos están enfermos o tienen niños pequeños. Se multa por el ruido. Aquí hay un código de circulación y si no cumples las normas te quitan el coche. Es un país civilizado”.
El testimonio se suma a una narrativa cada vez más frecuente en redes sociales, donde emigrantes cubanos comparten el contraste entre sus nuevas rutinas en Europa y la precariedad en la isla. En un video anterior, el mismo joven aseguró que “aquí se respira diferente” y que “cruzar un semáforo en rojo en España es casi visto como un crimen”.
Otros cubanos han compartido vivencias similares. En Murcia, un joven lamentó que “hay comida para gato, perro, peces, pajaritos, para todos... y mi país, Cuba, sin pan”. Otro migrante afirmó que en España “no es un lujo tener luz, transporte, internet o poder ir al mercado y elegir”.
También han destacado testimonios sobre el sistema sanitario español. Una cubana que lo utilizó por primera vez lo comparó con “hoteles cinco estrellas” y elogió tanto la infraestructura como la atención médica. Su relato despertó agradecimientos y también críticas sobre el estado actual del sistema de salud en España.
Estas historias reflejan el choque cultural que muchos cubanos experimentan al emigrar. Para quienes llegan de una realidad marcada por la escasez y la incertidumbre, observar cómo los vehículos se detienen ante un peatón o poder beber agua del grifo sin interrupciones se convierte en una experiencia transformadora.
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