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En un país donde, pese a la existencia desde 2021 del Decreto-Ley de Bienestar Animal, la protección real de los animales sigue dependiendo casi exclusivamente de la voluntad ciudadana, activistas como Carmen son quienes verdaderamente velan por la seguridad y el cuidado de las especies más vulnerables.
Ante la inacción del Estado y la falta de recursos institucionales, es el activismo el que sostiene, día tras día, la lucha por los derechos de los animales en Cuba.
Su entrega ha sido reconocida por la organización Bienestar Animal Cuba (BAC-Habana), que la define como una fuerza imparable.
Desde El Cotorro, en La Habana, Carmen se ha convertido en el alma de los rescates. Lo fue antes, desde cualquier lugar donde la vida la haya llevado, y lo sigue siendo hoy: una mujer incansable, tierna y tenaz, que no descansa jamás.
En grupos de WhatsApp, Messenger o en la calle misma, siempre está al tanto de cada caso de abandono, urgencia o maltrato. Carmen lo detecta, lo comparte, lo moviliza todo.
Para muchos, recibir un mensaje suyo al amanecer preguntando por un rescate, ofreciendo ayuda o buscando una pista, es parte del día a día del activismo en la isla, porque Carmen está en todo, y lo está por amor.
Es parte esencial del grupo Protección Animal en el Cotorro y un pilar del movimiento por el bienestar animal en Cuba.
La comunidad la admira, la respeta y la quiere con locura. Porque Carmen no negocia con la injusticia, no tolera el abandono, y no permite que un caso pase inadvertido.
“Nos haces mejores. Sin ti, esto no sería lo mismo”, escribió BAC-Habana en una publicación que rinde homenaje a su entrega absoluta.
En una isla donde el Estado prefiere decretos vacíos antes que soluciones reales, Carmen representa la verdadera cara del compromiso: la del pueblo que no se rinde, que actúa, que salva.
Recientemente, la BAC anunció el inicio de un proyecto internacional que busca poner fin a la impunidad del maltrato animal en la isla, llevando sus consecuencias más allá de las fronteras nacionales.
El plan contempla la creación de expedientes legales sobre casos verificados de crueldad animal, los cuales serán enviados a consulados, fiscalías y oficinas migratorias de Estados Unidos, la Unión Europea y otros Estados con regulaciones fuertes relacionadas con los delitos de maltrato animal.
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