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La escasez de harina de trigo ha provocado un agravamiento en la ya crítica distribución de pan en la provincia de Santiago de Cuba, según informaron este jueves autoridades locales.
El molino de la provincia permanece paralizado por falta de trigo, y el suministro depende de limitadas entregas provenientes desde La Habana, indica un reporte del diario oficialista Sierra Maestra.
Edelva Marín Medina, coordinadora de programas y objetivos del comercio en el gobierno provincial, confirmó que actualmente solo se reciben entre una y dos rastras de harina cada dos días, cantidad insuficiente para cubrir la demanda de pan en la capital provincial y sus municipios.
En medio de la crisis, el gobierno anunció un sistema rotativo de distribución: la primera rastra que llega se destina a Santiago de Cuba y a consumos sociales esenciales —como hospitales y círculos infantiles—, mientras que la siguiente se reparte entre los municipios restantes, con el fin de atenuar el impacto sobre la población, señala el rotativo.
El deterioro en la calidad del pan ha sido otro de los efectos del déficit. Las panaderías enfrentan dificultades para mantener los estándares del producto debido a la falta de ingredientes clave como el aceite y el azúcar.
“La escasez de harina no solo impide que el pan llegue a tiempo, sino que afecta gravemente su calidad. Es más duro, pequeño y de sabor irregular”, comentó una vecina del reparto Abel Santamaría.
Las interrupciones en la distribución de pan afectan gravemente a la población y evidencian que el gobierno no tiene capacidad para garantizar el alimento más básico, ni siquiera mediante el racionamiento de la libreta.
Este escenario de precariedad se extiende a otras provincias.
En Guantánamo, por ejemplo, las autoridades han decidido restringir la entrega del pan normado exclusivamente a niños de 0 a 13 años y a instituciones priorizadas como hospitales y escuelas.
Mientras tanto, en provincias como Matanzas se sugiere vender croquetas como sustituto del pan.
En un país donde el pan de la libreta fue por décadas símbolo de subsistencia y control social, su desaparición es también un símbolo del fracaso.
En su más reciente actualización, las autoridades locales detallaron que la distribución de la canasta básica también sigue enfrentando retrasos, aunque se mantienen algunos suministros activos. Entre los productos ya entregados en Santiago de Cuba se encuentran 5 libras de arroz (abril), Chícharos (abril y mayo), Frijoles negros (abril), y Café (abril, en toda la provincia).
También se están repartiendo donativos de alimentos: un kilogramo de arroz para niños de 0 a 13 años y adultos mayores de 65, correspondiente al mes de mayo.
Las autoridades provinciales instaron a la población a mantenerse informada a través de los canales oficiales y aseguraron que se continúa trabajando para lograr una distribución equitativa de los recursos en medio de la compleja situación económica nacional.
Santiago de Cuba es una de las provincias más golpeadas por la escasez de alimentos básicos, en un contexto marcado por la caída de importaciones, problemas de transporte interno y limitaciones financieras del país.
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