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Una migrante cubana expuso el difícil contexto para conseguir trabajo en la ciudad mexicana fronteriza de Tapachula, a donde llegó hace siete meses con la intención de proseguir su ruta migratoria hacia Estados Unidos.
Un reportaje publicado por el medio local Diario del Sur reveló que aunque la cubana Bárbara Güero llegó hace siete meses a la ciudad, no ha podido regularizar su estatus migratorio ni encontrar un empleo formal.
Debido a un error con su correo electrónico, no pudo completar su trámite a tiempo y debió reiniciarlo.
"Me han tratado de maravilla en México, pero lo complicado es encontrar trabajo. Creo que tiene que ver con mi edad, pues he buscado empleo de lo que sea y no he tenido suerte", dijo Güero a la prensa mexicana.
Sin un trabajo formal, la mujer ha recurrido a limpiar casas para conseguir dinero y poder adquirir un poco de comida: "Me regañan, pero prefiero eso a perder mi libertad si regreso a Cuba".
Su drama coincide con el de otros migrantes que han quedado en un limbo después de que Donald Trump eliminara los programas de CBP One y el parole humanitario.
Muchos latinoamericanos que aspiraban a obtener un permiso de tránsito en México para luego arribar a EE.UU. han debido establecerse en el país azteca y reinventar allá su vida.
En la nota trascendió también el caso de Herlinda Montoya, una mujer hondureña que lleva seis meses en Tapachula sin papeles.
"Lo más complicado ha sido poder trabajar y conseguir los documentos necesarios. Confiamos en que alguien nos pueda ayudar para mejorar la situación de nuestra familia", dijo.
Sin lograr obtener un empleo formal, su esposo comenzó a trabajar en la construcción, y gracias a eso han podido subsistir.
Aunque se ha reducido drásticamente la llegada de migrantes a Tapachula, miles permanecen en situación irregular en esa ciudad fronteriza.
En un limbo migratorio
De acuerdo con las autoridades mexicanas, durante los primeros cuatro meses de 2024 Tapachula recibió en promedio más de 13,000 migrantes al mes, mientras que en el mismo periodo de 2025, la cifra no superó los 2,000 mensuales.
Los indocumentados, en su mayoría de origen cubano, han enfrentado demoras para obtener una resolución en su caso de asilo. Muchos llevan más de seis meses sin respuesta y podrían continuar así durante más de un año.
Durante el tiempo en que se mantienen a la espera de un permiso legal para residir en México, se involucran en trabajos irregulares con los cuales garantizar su supervivencia.
Sin contratos, las personas migrantes laboran hasta 12 horas para ganar un promedio de 1,500 (78 USD) a 2,000 pesos mexicanos quincenales o incluso al mes. La mayoría de los trabajos a los que pueden acceder, como expuso Diario del Sur, son en mostradores en negocios de la ciudad, en labores de limpieza o en la construcción.
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