Una joven cubana ha conquistado TikTok con un video en el que comparte, con tono divertido, algunas de las costumbres más ingeniosas —y para muchos familiares— que marcan el día a día en los hogares cubanos. “Esto lo hacemos los cubanos: aprovechar hasta lo último”, dice @darmayic, mientras muestra cómo corta un tubo de pasta dental para extraer hasta la última gota.
En el clip, que acumula miles de visualizaciones y cientos de comentarios, la cubana enumera varias estrategias cotidianas: añadir agua al champú, voltear el pomo de aceite por días, reutilizar bolsas plásticas y guardar dinero bajo el colchón. “Si tienes un champú que se te está acabando, le echamos agua... no se deja de utilizar hasta que no eche la última gotica”, afirma.
El video se viralizó rápidamente, desatando una avalancha de comentarios de personas de todo el mundo que aseguraron identificarse con estas prácticas. Desde Venezuela hasta España, pasando por México, Argentina, Bolivia, Colombia, Perú, Nicaragua o República Dominicana, los usuarios compartieron experiencias similares.
“Yo hago casi todo eso y no soy de Cuba”, comentó una usuaria. “En México también lo hacemos, sobre todo a fin de mes”, escribió otra. Frases como “Soy cubano sin saberlo”, “Mi tía también es cubana y no lo sabía” o “Eso es muy latino” se repiten en el hilo.
Incluso algunos se atrevieron a bromear con el ingenio caribeño: “En Bolivia lo hacemos todo igual, solo que no le ponemos tanto arte” o “Eso no es cubano, es supervivencia latinoamericana”.
Entre las respuestas más frecuentes, también destacan los señalamientos irónicos sobre el contraste entre la precariedad mostrada en el video y las uñas cuidadosamente arregladas de la protagonista. “Cocina con aceite quemado, pero con manicure perfecto”, dijo un usuario. Otro añadió: “¿No hay pasta de dientes, pero sí hay para uñas postizas?”
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Esta crítica ha sido constante en redes sociales cuando aparecen mujeres cubanas desde la isla en videos virales. Tal es así que recientemente, otra joven tiktoker —@briana_matancera, desde Matanzas— decidió responder directamente a esos cuestionamientos: “¿Porque el país se está derrumbando tenemos que derrumbarnos con él?”, dijo en un video que también generó una ola de apoyo y debate.
Su postura fue clara: arreglarse no es sinónimo de lujo, sino de dignidad. “¿Por qué la mujer cubana no puede pintarse las uñas o hacerse las cejas? ¿Acaso por vivir en Cuba no tiene derecho a presumir?”, preguntó.
Este fenómeno no es aislado. A lo largo del último año, otras cubanas —como @niurki2107 o @betsyrrguez— han viralizado contenidos similares, compartiendo con humor y orgullo esas costumbres que, aunque nacen de la escasez, se convierten en parte de la identidad cultural.
Desde usar un rollo de papel como rolo para el cabello, hasta guardar jabitas con fervor o “aflojar” el detergente con agua, estos gestos se repiten una y otra vez en la diáspora. En un video viral de noviembre, la cubana Niurki describía estas prácticas como exclusivamente cubanas, aunque sus seguidores de otros países se sintieran identificados con cada una.
En diciembre, otra cubana residente en España explicó que aún usa colchas de trapear enviadas desde Cuba y cocina con sazones tradicionales, porque esas costumbres la conectan con sus raíces.
Un caso reciente es el de @el.profesor.cubano, quien mostró desde Cartagena cómo una cubeta vacía de pintura puede tener una segunda (y tercera) vida en un hogar cubano. “Esto lo friegas bien y sirve para todo: guardar agua, echarle comida a los cochinos, preparar ensalada o decorar el portal”, relataba entre risas.
Aunque los videos suelen estar cargados de comicidad, también reflejan una realidad compleja. En muchos casos, estas prácticas no son solo recursos de ahorro, sino formas de afrontar la precariedad con ingenio. Son gestos de memoria cultural, pero también de resistencia emocional.
Para muchas mujeres, pintarse las uñas o perfilarse las cejas —aún en medio de la escasez— es un acto íntimo de dignidad. Para muchas familias, guardar frascos, cortar tubos o reutilizar bolsas es simplemente la manera de sobrevivir.
Como dijo una comentarista desde España: “Uno se puede ir de Cuba, pero Cuba nunca se va de uno”. Y como han demostrado los cientos de reacciones al video de @darmayic, esas costumbres, lejos de ser exclusivas, unen a millones de personas en todo el continente. Porque si hay algo que compartimos, es ese arte de “sacarle hasta la última gota” a lo que la vida nos da.
Preguntas frecuentes sobre las costumbres cubanas en tiempos de escasez
¿Por qué se viralizan las costumbres cubanas de reutilización en TikTok?
Las costumbres cubanas de reutilización se viralizan en TikTok porque reflejan la creatividad e ingenio de las personas para enfrentar la escasez. Estas prácticas, como añadir agua al champú o voltear el pomo de aceite, se han convertido en parte de la identidad cultural cubana, generando empatía y reconocimiento en personas de otros países que también se identifican con estas estrategias de supervivencia.
¿Cuál es el debate en torno a la apariencia personal de las mujeres cubanas?
El debate surge porque muchas personas critican que las mujeres cubanas cuiden su apariencia personal, como tener uñas arregladas, a pesar de las dificultades económicas en la isla. Para muchas mujeres, arreglarse es un acto de dignidad y resistencia emocional, no un lujo, y defienden su derecho a verse bien a pesar de la situación del país.
¿Cómo se manifiestan las costumbres de reutilización entre los cubanos emigrados?
Entre los cubanos emigrados, la reutilización de objetos cotidianos sigue siendo una práctica común. Mantienen hábitos como guardar bolsas plásticas y reutilizar envases, lo cual refleja no solo una costumbre arraigada, sino también una conexión con sus raíces y una forma de enfrentar la vida con ingenio y memoria cultural.
¿Qué simbolizan las prácticas de reutilización para los cubanos?
Para los cubanos, estas prácticas simbolizan más que un simple recurso de ahorro. Son una forma de resistencia y adaptación ante la escasez, una expresión de ingenio y una parte esencial de su identidad cultural. Estas acciones permiten a las personas enfrentar la precariedad con dignidad y creatividad.
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