Patrimonio al límite: Ciego de Ávila sin recursos suficientes para revertir el deterioro de sus monumentos

Cinco monumentos en Ciego de Ávila están amenazados por el deterioro, entre ellos la Trocha de Júcaro a Morón. La falta de recursos, personal técnico e inversiones ha convertido la conservación en una carrera contra el tiempo. Aunque se reportan avances en museos y digitalización, las cifras no ocultan la fragilidad del sistema patrimonial en la provincia.



Cinco monumentos patrimoniales están amenazados en Ciego de Ávila, entre ellos, la Trocha de Júcaro a Morón © Invasor
Cinco monumentos patrimoniales están amenazados en Ciego de Ávila, entre ellos, la Trocha de Júcaro a Morón Foto © Invasor

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Este artículo es de hace 1 año

La Trocha de Júcaro a Morón, cuyo cruce en el siglo XIX representó para los mambises cubanos un hito de audacia, resistencia y estrategia militar durante las guerras de independencia, figura hoy en la lista de sitios patrimoniales amenazados en la provincia de Ciego de Ávila.

Asimismo, el batey del antiguo central Cunagua -también Monumento Nacional al igual que la trocha-, y otros tres sitios históricos locales: el Teatro Principal, la casa donde acampó Camilo Cienfuegos en Boquerón y el Hoyo de los Indios, en el municipio de Florencia, enfrentan un deterioro que podría volverse irreversible, destacó el periódico oficial Invasor:

En el caso del batey del antiguo central Cunagua “la inversión puede superar, incluso, la capacidad financiera de la provincia. Pero también sabemos que, si un monumento se destruye totalmente, su recuperación se hace imposible, pues sería un falso histórico y el daño sería irreversible”, advirtió Doralis Nuez González, directora del Centro Provincial de Patrimonio Cultural.

Al respecto puntualizó que “revertir el estado de estos monumentos requiere, en primer lugar, de recursos financieros, que, en la situación actual del país, se torna muy compleja y rebasa, en ocasiones, las capacidades de los municipios”.

Aun cuando la Ley No. 155, en vigor desde marzo de 2024, establece la obligación legal de proteger el patrimonio cultural y natural, en la práctica no hay cómo hacerlo sin recursos ni personal capacitado.

Pero la crisis del patrimonio en Ciego de Ávila no se limita a estos cinco sitios. Cuatro museos están cerrados por el mal estado de los inmuebles o por la falta de vitrinas expositivas: Majagua, Buchillones, Bolivia y el de Artes Decorativas; y otros dos funcionan parcialmente: el de Florencia, aún con dos salas sin abrir, y el de Ciro Redondo, que mantiene clausurada la Casa Memorial de Sergio Antuña.

La directora del Centro de Patrimonio reconoció que el déficit de técnicos especializados es un obstáculo grave y que esta carencia “se refleja en algunos de los resultados”.

Pese a ese panorama, las autoridades destacan algunos logros, como la reapertura parcial del Museo Municipal de Florencia, cerrado desde 2017, o la entrega del Premio Provincial de Conservación 2025 a la Casa Familiar Villa Madrid, además de una mención a la Santa Iglesia Catedral San Eugenio de la Palma.

También fue reconocido a nivel nacional el Refugio de Fauna Silvestre Loma de Cunagua, en el municipio de Bolivia. Sin embargo, estos reconocimientos puntuales no disimulan la precariedad estructural del sistema patrimonial avileño.

Según el medio de prensa, se han creado tres comisiones provinciales de trabajo para el patrimonio mueble, inmaterial y monumental, en cumplimiento con la normativa vigente. Pero sin equipamiento ni personal suficiente, su margen de acción es limitado. El proceso de digitalización del patrimonio apenas comienza, con algunos equipos tecnológicos recién adquiridos, aunque insuficientes para la magnitud del trabajo pendiente.

Museos como el de Venezuela, la Casa Natal de Pedro Martínez Brito y el Museo Provincial Coronel Simón Reyes Hernández han incorporado técnicas de interactividad en sus salas, lo cual permite a los visitantes elegir el tipo de información que desean consumir. Estas acciones, aunque valiosas, son aisladas y no alcanzan para contrarrestar el cierre de instalaciones completas ni el deterioro progresivo de los monumentos más importantes.

Ciego de Ávila cerró 2024 con el reconocimiento como Destacado por la Dirección Provincial de Cultura. Pero más allá de los méritos institucionales, los hechos muestran un sistema cultural en crisis, con estructuras debilitadas y una falta crónica de sostenibilidad. La herencia histórica del territorio no solo enfrenta el desgaste del tiempo, sino también el peso de la desatención.

Mientras el gobierno pregona el culto a la memoria histórica, decenas de edificios patrimoniales y símbolos culturales en Cuba se desmoronan. Este deterioro acelerado, en gran parte debido a la inacción estatal y la crisis económica, se ha normalizado entre una población resignada a ver desaparecer fragmentos enteros de su identidad nacional.

En el propio Ciego de Ávila, la Terminal de Ferrocarriles de Morón, Monumento Nacional y segunda más grande del país, es un vivo ejemplo de cómo en Cuba los presupuestos públicos se disparan sin una planificación realista ni transparencia, pues lo que empezó en 2022 como una “restauración capital” con un presupuesto de 3,4 millones de pesos, se ha transformado en un megaproyecto estatal que ya supera los 100 millones de pesos.

Por su parte, el aeropuerto Máximo Gómez, de Ciego de Ávila, construido con más de 100 millones de pesos, es hoy una ruina sin vuelos ni propósito. Más de dos décadas de abandono estatal han sepultado la inversión pública bajo el peso de la desidia y el absurdo.

En Guanajay, en la provincia de Artemisa, el museo que rinde homenaje a Carlos Baliño (1848-1926), uno de los fundadores del primer Partido Comunista de Cuba (PCC), permanece cerrado desde 2019, mientras atraviesa un proceso inversionista estancado, con riesgos estructurales graves y sin garantías para preservar su colección patrimonial.

De igual forma la imprenta El Arte, en Manzanillo, uno de los símbolos culturales más importantes del oriente cubano, agoniza en el abandono, mientras su legado histórico y editorial se desmorona.

El otrora Casino Español de La Habana, en el municipio de Playa; el emblemático Teatro Musical de La Habana y el antiguo Hotel Venus en Santiago de Cuba, son algunos de muchos ejemplos de joyas culturales y arquitectónicas, víctimas del abandono, el vandalismo ciudadano y la desidia gubernamental.

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