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Dos cubanos fueron detenidos y acusados del robo de cinco vigas metálicas de un parque solar aún en construcción en Colón, Matanzas.
“Las autoridades interceptaron a Ariel Andrés Hernández mientras transportaba cinco vigas metálicas de entre 3 y 4 metros de longitud en un triciclo eléctrico, en las inmediaciones de la carretera Perico-Colón, a la entrada de este último poblado”, se lee en un post de Con Todos La Victoria, un perfil de Facebook asociado al oficialismo.
Según la información, “investigaciones posteriores determinaron que el material sustraído corresponde a piezas utilizadas en las bases de soporte de paneles solares fotovoltaicos”.
Las vigas habían sido adquiridas gracias a la complicidad de Juan Manuel Contreras Ordóñez, el custodio del parque fotovoltaico ubicado en la finca Deseada.
La información precisa que los dos acusados están bajo arresto y “enfrentarán cargos por su presunta participación en este hecho delictivo”.
Todavía se investiga la posible participación de otras personas.
El perfil oficialista dice que este robo a una “instalación energética de importancia para la región (…) es un tema sensible porque es la alternativa más segura para la generación eléctrica y poder minimizar las afectaciones a la población”.
Con este tipo de informaciones, el gobierno intenta desviar de si el objeto del malestar de la población ante los constantes apagones y, de paso, advertir que cualquier manifestación en este sentido será castigada “ejemplarmente”.
El parque solar Deseada se encuentra en fase de “terminación y sincronización al Sistema Electroenergético Nacional”, según anunció recientemente un post del Ministerio de Construcción.
En febrero, la Policía del municipio Jovellanos, también en Matanzas, detectó que en el mercado local se vendían productos robados del parque fotovoltaico.
La mayor Yadira Prieto Vega, jefa de instrucción del MININT, explicó que los especialistas del parque identificaron los tornillos sustraídos que los cuentapropistas estaban vendiendo de forma ilegal, ya que son piezas que no se comercializan por ninguna otra vía.
“Se están utilizando en el ensamblaje, tanto de las mesas como de la instalación de los paneles solares directamente”, detalló en el Noticiero de la televisión.
La investigación policial aún no ha podido descifrar quiénes y de qué forma se robaron los tornillos de la obra en construcción y cómo llegaron al mercado. Hasta el momento solo se ha podido recuperar una cierta cantidad.
En diciembre de 2024, trascendió el robo de los paneles solares que dan energía a los sistemas de bombeo de agua en comunidades rurales de Las Tunas donde no hay acceso al líquido.
El régimen ha advertido que los implicados en estos robos podrían ser acusados del delito de sabotaje -que lleva sanciones más severas-, ya que son hechos relacionados con el sistema electroenergético nacional.
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