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Un cubano identificado como C.R.L., que cumplió más de tres años de prisión en Estados Unidos por delitos graves de fraude bancario y lavado de dinero, será deportado a México luego de que las autoridades estadounidenses constataran que el gobierno de la isla se niega a recibirlo de vuelta, informó WRBL, la estación de televisión afiliada a CBS en Columbus, Georgia.
El caso, que llegó hasta la Corte del Distrito Medio de Georgia, expone una situación alarmante para migrantes cubanos con antecedentes penales, incluso después de cumplir condena, puesto que pueden quedar atrapados en un limbo legal durante meses o años, sin país que los reciba, encerrados en centros de detención mientras sus vidas se consumen en la incertidumbre.
Según el documento judicial fechado el 30 de junio de 2025, tras ser liberado del sistema penitenciario federal, C.R.L. fue puesto bajo custodia migratoria con una orden final de deportación. Sin embargo, su traslado fue imposible durante meses porque Cuba, su país natal, rechazó aceptarlo.
United States District Court
Ante la prolongada detención, el hombre solicitó un recurso de hábeas corpus para que se le liberara mientras se encontraba un país que lo acogiera. La solicitud fue rechazada. Las autoridades estadounidenses informaron que México accedió a recibirlo, por lo que se procederá a su deportación inmediata a ese país.
El gobierno mexicano accedió a recibirlo como parte de acuerdos más amplios de cooperación migratoria, similares a los que han permitido la recepción de migrantes nicaragüenses, haitianos y hondureños desde Estados Unidos.
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Este tipo de casos no son aislados. La abogada de inmigración Rosaly Chaviano ha afirmado anteriormente que Cuba está rechazando sistemáticamente a personas con historial criminal, incluso cuando llevan años en Estados Unidos.
“Sabemos de tantas personas que están en Estados Unidos, con muchísimos años aquí, que tienen crímenes bien fuertes y aun así Cuba no los quiere”, comentó.
Chaviano también señaló que han detectado un posible patrón: la isla estaría aceptando prioritariamente a migrantes más jóvenes y que hayan llegado recientemente.
“No nos han dicho oficialmente que esto es un patrón, [...] simplemente basándonos en lo que hemos visto, las personas que han deportado recientemente, los años que han entrado y las edades, es lo que nos está dando a entender”, explicó.
Estas observaciones coinciden con la paradoja expuesta en el fallo del juez Clay D. Land, a cargo del caso, quien reconoció la complejidad de la situación y la comparó con “un caso salido de Alicia en el País de las Maravillas”, debido al juego legal de interpretaciones por parte de los abogados del peticionario.
Según el fallo, el tribunal no tiene jurisdicción para frenar su deportación ni para cuestionar la elección del país receptor, ya que estas decisiones corresponden exclusivamente a las cortes de inmigración o al circuito de apelaciones.
En palabras del juez, el caso ilustra un dilema para el sistema migratorio estadounidense: “Alguien entra ilegalmente, comete delitos graves, no puede ser devuelto a su país de origen porque este se niega a recibirlo, se queja de su prolongada detención, pero luego objeta ser enviado a un tercer país dispuesto a aceptarlo”.
Aunque el cubano tendrá derecho a objetar su remoción a México mediante los canales administrativos disponibles, la Corte dejó claro que su petición actual ha sido desestimada en su totalidad y sin posibilidad de continuar en esa instancia.
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El caso contrasta con las declaraciones oficiales del régimen cubano. En marzo pasado, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, aseguró en el programa Mesa Redonda que Cuba estaba dispuesta a recibir a sus ciudadanos deportados desde EE.UU., siempre que se respetaran los acuerdos bilaterales.
Sin embargo, casos como el de C.R.L. —y el del reguetonero Chocolate MC, pese a tener una orden de deportación desde 2022— revelan una realidad más compleja: el gobierno cubano puede bloquear selectivamente la repatriación de determinados individuos, incluso tras haber cumplido sus penas.
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