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Con el objetivo de fortalecer la vigilancia sobre sustancias psicoactivas emergentes y mejorar la capacidad de respuesta del Estado, el Ministerio del Interior (MININT) anunció el lanzamiento del Observatorio Nacional de Drogas, previsto para este viernes.
El comunicado fue publicado en el perfil oficial del MININT en Facebook, donde se detalló que el Observatorio integrará tres componentes principales: una red de información, una red de investigación y un sistema de alerta temprana para detectar cambios en el fenómeno del consumo y tráfico de drogas.
La viceministra de Justicia, Pilar Varona Estrada, presumió que se trata de un modelo único a nivel internacional, cuya función será generar evidencia científica para la formulación de políticas públicas, además de alertar rápidamente sobre nuevas sustancias, rutas o patrones de consumo.
Esta iniciativa, presentada como un esfuerzo y logro a la vez, cuenta con el respaldo del programa europeo Copolad III, que ha financiado a Cuba en la elaboración de una hoja de ruta y en la realización de seminarios técnicos que guíen la implementación del Observatorio.
Según el MININT, la herramienta servirá también para centralizar información sobre el comportamiento de las drogas en Cuba y su evolución a nivel regional y global, en un contexto donde la isla mantiene su política oficial de tolerancia cero frente al tráfico y consumo de estupefacientes, aunque al interior, el consumo de estas sustancias se ha disparado.
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A propósito del lanzamiento, la viceministra de Justicia aseguró que el proyecto se enmarca dentro de la “voluntad política de tolerancia cero” frente a las drogas, y recordó que Cuba es firmante de las tres convenciones de la ONU sobre fiscalización de estupefacientes, así como de acuerdos bilaterales y de cooperación penal, reportó Granma.
Varona destacó que el tráfico de drogas es tratado por el Estado como un asunto de seguridad nacional, lo cual justifica el enfoque predominantemente punitivo que se aplica en la isla, donde el consumo sigue penalizado y no se ha abierto espacio a políticas de reducción de daños o atención desde un enfoque de salud pública.
Por su parte, el teniente coronel Yoandry González García, del Ministerio del Interior, defendió que Cuba “sigue cooperando con Estados Unidos” en materia de narcotráfico, aunque reconoció que los encuentros bilaterales han disminuido y actualmente están suspendidos.
También culpó al embargo estadounidense de limitar esa cooperación, una postura habitual en el discurso oficial.
Según el funcionario, Cuba actúa como un “muro de contención” frente a rutas de tráfico de cocaína y marihuana hacia Estados Unidos.
Sin embargo, evitó referirse a las brechas internas que permiten que estas sustancias —y otras, como medicamentos controlados— circulen de forma creciente en el mercado negro nacional.
En las últimas semanas, el régimen cubano ha intensificado su discurso y acciones represivas contra el narcotráfico, en un intento por controlar una situación que se les ha ido de las manos.
La activación de un ejercicio nacional contra el tráfico de drogas, con participación de instituciones gubernamentales y fuerzas represivas, fue presentado como muestra de compromiso institucional, pero también revela una creciente preocupación ante la expansión del fenómeno.
El aumento de las condenas por delitos relacionados con estupefacientes refuerza esta tendencia. Recientemente se conoció que varios cubanos recibieron penas de hasta 12 años de cárcel por tráfico de drogas, en procesos judiciales donde se destacan las sanciones ejemplarizantes por encima de un abordaje sanitario o preventivo.
Estas acciones, lejos de ser aisladas, son parte de una respuesta oficial que se endurece mientras el consumo se normaliza en muchos entornos sociales, especialmente entre los jóvenes.
Uno de los casos más significativos fue el de un hombre condenado a 20 años de prisión por cultivar marihuana en la provincia de Ciego de Ávila.
La severidad de la sentencia refleja el enfoque punitivo del Estado, incluso cuando se trata de cultivos de pequeña escala. Esta política de mano dura no ha impedido que se multipliquen los reportes sobre circulación de marihuana, cocaína y medicamentos controlados en el mercado negro nacional.
Otro episodio reciente fue el juicio contra una ciudadana venezolana que fue condenada en Santiago de Cuba por tráfico de drogas, lo que demuestra que las redes de distribución atraviesan fronteras y que el país está lejos de ser solo un punto de tránsito.
A pesar del discurso oficial de “tolerancia cero”, la creciente frecuencia de incautaciones y sentencias indica que el fenómeno ya está arraigado dentro del territorio nacional.
Preguntas frecuentes sobre el Observatorio Nacional de Drogas en Cuba
¿Qué es el Observatorio Nacional de Drogas en Cuba?
El Observatorio Nacional de Drogas (OND) es una institución creada por el gobierno cubano para vigilar y monitorear el fenómeno de las drogas en la isla. Su objetivo principal es la detección de nuevas sustancias psicoactivas y el análisis de tendencias en el consumo y tráfico de estupefacientes. Este Observatorio contará con un Sistema de Alerta Temprana para identificar y reportar rápidamente la presencia de nuevas drogas.
¿Cuándo comenzará a operar el Observatorio Nacional de Drogas en Cuba?
El Observatorio Nacional de Drogas comenzará a operar en julio de 2025. Su implementación se llevará a cabo a lo largo del 2025, con la participación de distintos organismos del gobierno, como el Ministerio del Interior, la Fiscalía General de la República y los ministerios de Educación, Educación Superior y Salud Pública.
¿Qué componentes integrará el Observatorio Nacional de Drogas?
El Observatorio Nacional de Drogas integrará tres componentes principales: una red de información, una red de investigación y un sistema de alerta temprana. Estos componentes trabajarán conjuntamente para detectar cambios en el fenómeno del consumo y tráfico de drogas, y generar evidencia científica para la formulación de políticas públicas.
¿Cuál es la postura del gobierno cubano frente al tráfico y consumo de drogas?
El gobierno cubano mantiene una política oficial de "tolerancia cero" frente al tráfico y consumo de estupefacientes. El tráfico de drogas es tratado como un asunto de seguridad nacional, justificando así un enfoque punitivo predominante. A pesar de la intensificación de los operativos antidrogas, el consumo de estas sustancias ha aumentado en la isla.
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