El gobierno cubano puso en marcha este lunes su Tercer Ejercicio Nacional de prevención y enfrentamiento al delito, la corrupción, las drogas y las indisciplinas sociales, una operación de carácter masivo que se extenderá hasta el próximo sábado 28 de junio, bajo el control del Partido Comunista, el Ministerio del Interior y otras estructuras del Estado.
La iniciativa, encabezada por Miguel Díaz-Canel desde el Comité Central del Partido Comunista, incluye acciones de vigilancia popular, auditorías fiscales, inspecciones energéticas y juicios públicos a casos considerados “de connotación”, en lo que parece ser un intento por reforzar el control estatal sobre la vida cotidiana de los cubanos.
Durante la apertura, desde un salón climatizado del Palacio de la Revolución, Díaz-Canel llamó a no caer en la rutina y pidió “creatividad” en la aplicación del operativo, que involucra a organizaciones políticas, sociales y de masas, entidades estatales y no estatales, medios de comunicación y estructuras de control popular.
Según medios oficiales, las medidas previstas abarcan desde verificaciones de contratos entre sectores estatal y privado, hasta visitas domiciliarias a personas desvinculadas del estudio y el trabajo, pasando por revisiones del consumo eléctrico y fiscalización en barrios.
Los famosos “destacamentos Mirando al Mar”, patrullas campesinas y comités de vigilancia cederista también serán reactivados para fortalecer la vigilancia en costas, campos y comunidades. Las inspecciones también pondrán lupa sobre precios, evasión fiscal, auditorías internas y el funcionamiento de sistemas de seguridad en empresas estatales y parques solares.
Juicios ejemplarizantes y control social
Uno de los aspectos más polémicos del operativo es la realización de “juicios ejemplarizantes”, una práctica que ha sido duramente criticada por organizaciones de derechos humanos por su carácter punitivo, alejado de las garantías procesales.
El gobierno busca también que cada territorio adapte estas medidas a su contexto, haciendo énfasis en “zonas de mayor incidencia” de ilegalidades, en un contexto donde la escasez, el mercado informal y el descontento social han aumentado la presión sobre la ciudadanía.
El objetivo declarado del régimen es garantizar “un verano tranquilo y ordenado”, pero para muchos cubanos estas campañas intensivas se traducen en mayor represión, burocracia y hostigamiento a la población, especialmente a quienes trabajan por cuenta propia o participan en redes informales de comercio y servicios.
Este Tercer Ejercicio Nacional es presentado como una continuación del realizado en marzo, pero surge también en medio de una creciente crisis económica, aumento del desabastecimiento y tensiones sociales, que el propio Díaz-Canel ha admitido en intervenciones recientes.
Mientras tanto, muchos en la isla se preguntan si esta ofensiva contra la “indisciplina social” solucionará los problemas reales del país o solo reforzará los mecanismos de control político y social que han marcado décadas de vida en Cuba.
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